Mentalidad de colono

Estimado, o no:

La infanta Leonor está estudiando ahora mismo en Gran Bretaña. Desconozco por qué sus padres han elegido el Atlantic College de Gales y no un instituto público español. En todo caso, sí que imagino que han escogido un centro educativo que imparte las clases en inglés porque la niña iba ya con el equipaje del inglés en su cerebro borbónico. ¿Podrían haber elegido un centro educativo finlandés en el corazón de Helsinki? Por supuesto. Si la infanta no supiese finés, ¿tendría problemas para seguir las clases? Seguramente. ¿Cómo se solucionaría eso? Aprendiendo finés. Si así fuese, ahora sabría perfectamente qué significa la frase: setäni oli vankilassa ja isoisäni on paennut Abu Dhabiin. 

Desconozco por qué habéis elegido una universidad catalana en detrimento de una madrileña o de tantas y tantas que existen en territorios monolingües. Sin embargo, alguien os debería haber informado que en Barcelona hay humedad, playas, modernismo, calles pintadas de colores como si esto fuese Legoland (cortesía de la alcaldesa) y, tal como dice un locutor de radio: “trazas de catalán”. Va todo en el pack. Alguien también os debería explicar que, si en la matrícula de una asignatura consta que se realiza en catalán, existen cero posibilidades de que se imparta en japonés (aunque el profesor sea aficionado al manga y vaya a clase vestido de cosplay). Por lo tanto, si en la matrícula de una asignatura consta que se realiza en catalán, también deberían existir cero posibilidades de que se imparta en castellano (aunque el profesor sea aficionado a la cultura de Toledo y vaya vestido de lagarterana). Por otra parte, alguien debería descubriros la epifanía de que dos tercios es más que un tercio (también en Catalunya). Y como un castellanohablante no tiene más valor intrínseco que un catalanohablante (aunque al castellanohablante, su hijo castellanohablante le parezca el niño más guapo del mundo), si nos regimos por las simples leyes de la democracia, ese tercio del que hablas deberá conformarse con un “ajo y agua”. ¿O es que en Catalunya no nos tragamos leyes españolas por el hecho de ser una minoría estructural del 16% frente al 84% y porque un señor llamado Felipe V lanzara miles de bombas con el resultado que ya conocemos? Y no me refiero a que ese Borbón acabara creyendo que era una rana y estuviera un año sin cambiarse de ropa. 

Y ahora lanzo una pregunta al aire: si un estudiante catalán y catalanohablante no puede estudiar en su lengua en Catalunya, ¿dónde crees que debería ir? Te lanzo también un dato: según el Institut Ramon Llull, más de 150 universidades extranjeras imparten docencia en catalán. ¿Sabes que cinco Estados superan a España en número de universidades en las que se puede estudiar catalán? Son EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia. ¿Quieres hablar ahora de respeto? España no respeta su cultura, no se respeta a sí misma. O quizás es que se entiende que el catalán no forma parte de la cultura española. Pensadlo un poco y nos informáis del resultado de vuestras reflexiones.  Hasta entonces, a tu hija le puede suceder algo mágico: volver a Madrid con una lengua más en su equipaje vital que le permita entender la poesía de Martí i Pol:

Ens nodrim de paraules

i, algunes vegades, habitem en elles,

així en els mots elementals de la infantesa,

o en les acurades oracions

dedicades a lloar l’eterna bellesa femenina,

o, encara, en les darreres frases

del discurs de la vida.

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