El ano español

Estimado, o no:

No tengo ni la menor idea de qué es un proptólogo. La proptología debe ser alguna ciencia que estudia a los proptos, pero cuando pienso en proptos solo me viene a la mente un tipo con bigote facha, voz de cazalla, que grita vivaspaña a la menor ocasión y que odia a todo aquél que no considere que el rey es imprescindible. Y eso tiene otro nombre que deberías conocer bien: ñordo. Sería entonces la ñordología una ciencia dispuesta a bajar al barro de lo peor de la condición humana y, aunque hay gente para todo, quizás sea mejor dedicar una carrera profesional a la proctología, que es supongo a lo que te referías. 

Proctología, del griego πρωκτός prōktós que significa “ano” y logía que se refiere a “estudio, tratado o ciencia”. Desconozco qué lleva a un médico a querer estudiar el ano. Sin embargo, su función social es muy importante, entre otras cosas porque todos tenemos uno. Santiago Abascal tiene ano. El juez Marchena tiene ano. El rey Felipe uve palito tiene ano. De hecho, todos los miembros de la familia real tienen ano. Y aunque el rostro, la voz o las huellas dactilares de las personas son diferentes, el ano nos une como seres humanos a causa de su parecido visual. Estoy seguro de que no serías capaz de reconocer el ano de cualquier votante de VOX, del ano de un votante de Podemos. Ahora que lo pienso, ¿no sería mejor dejar de hablar de la unidad de España y de la Constitución que nos hemos dado y dedicar más tiempo al ano español? ¿Tiene algo de especial que lo distinga, por ejemplo, del ano sueco o del ano británico?  ¿Es el ano español tan universal como su lengua? ¿He unido en una sola frase ano y lengua sin provocar imágenes mentales turbadoras en la mente del lector? ¿Son estas imágenes más turbadoras? No lo sé. Pero a diferencia de la pobreza léxica a la que te abrazas, sí sé qué es un proctólogo. Un proctólogo es una persona a la que concedemos el derecho de introducir su corazón en nuestro ano (espero que cuando hayas leído “corazón” hayas entendido que me refería al dedo corazón. A mí cursilerías, las justas). Por eso, un proctólogo es como Hacienda pero con más afecto y vínculos que se perpetúan en el tiempo.

Pero si tanto te preocupa qué soy, considérame tu proctólogo intelectual. Al fin y al cabo, supongo que cuando leas este texto tu cuello se alzará a causa de cierta sensación de incomodidad. La misma que si tu proctólogo decidiera hacer espeleología con sus guantes de látex y su corazón en busca de tu próstata como meta. En ese caso, no temas actuar como la tortuga que alza el cuello en busca de comida porque siempre puedes hacer lo que mejor se te da: dejar la mente en blanco. 

Prometo fer-te riure si em segueixes a les xarxes socials (fes un click):

 Twitter

 Instagram

Facebook 

youtube