¿DÓNDE VAGINA ESTÁ EL ADN ESPAÑOL?

Estimada, o no:

Si dependiera de mí, te haría repetir la ESO. Y es que has dado más patadas al castellano que los que regala Casemiro en los tobillos de los delanteros durante los cinco primeros minutos de un partido. Yo soy tu profesor de lengua castellana y me escondo en unos arbustos como en el meme de Homer Simpson. Pero no te escribo esta carta para recomendarte dos libros de lengua castellana (uno para que te lo leas y otro por si lo pierdes). Estoy aquí para regalarte varias reflexiones sobre lo que has escrito en Twitter. Hago aquí un inciso. Este tuit es solo uno de los varios que has vomitado. Y digo vomitar porque, si los lees con música de Wagner de fondo, te entran ganas de invadir Polonia. 

Vayamos por partes, como dice un nazi cuando le explican que Hitler se suicidó y debe recoger su autoestima por el suelo. La eugenesia que pareces sugerir ya sabes cómo acabó con quienes lo intentaron antes. Spoiler: los nazis perdieron. Es más, si en el siglo XVIII se hubiese aplicado la eugenesia, veo con pocas posibilidades tanto a Carlos II como a Felipe V. De hecho, con la eugenesia te hubieses cargado a la mitad de monarcas españoles. Huelga decir que a quien no le faltaba un tornillo, le faltaba una biela. Segundo consejo: lee libros sobre la Historia de España. Es una mezcla de Tarantino y Alguien voló sobre el nido del cuco

Pero vayamos al tema: el ADN. Hace 1,3 o 1,2 millones de años, en el territorio en el que ahora hay Mercadonas y gasolina cara, vivían homininos, una subtribu de primates homínidos caracterizados por la postura erguida y la locomoción bípeda. Que caminaran como un borracho en busca de la llave de casa es otro tema. Sin embargo, vamos a considerar ese lugar en el tiempo como el instante 0, el momento fundacional del ADN español, la versión beta de lo que ahora es un españolazo y olé. Ahora me voy a saltar unos cuantos milenios porque si empiezo a hablar de australopithecus, ardipithecus y paranthropus pareceré el borracho de la llave cuando se le cae al suelo. Por eso me voy a los griegos. Resulta que esos señores que hablaban de filosofía en sus ágoras, visitaron la península con sus barquitos, sus penes, sus vaginas, los soldaditos que salían de sus penes y entraban en vaginas y las ganas de establecerse en diferentes colonias de la península ibérica. Y sus penes entraron en vaginas autóctonas, para que sus soldaditos se mezclaran con óvulos autóctonos. ¿Recuerdas el ADN de los homininos? Pues ya se va diluyendo más que la sangría de un chiringuito chungo de playa. Lo que vino después fue tremendo. Al parecer, a la gente le ha gustado mucho la península ibérica y han tenido en su agenda el hecho de visitarnos. Por ella han pasado cartagineses, fenicios, romanos, pueblos germánicos, árabes, U2, Coldplay, los Stones, la Domingo de Plácido minga (o al revés)… Mucha gente. Y como el roce hace el cariño, los soldaditos que han ido saliendo de los penes foráneos se han mezclado con los óvulos procedentes de ovarios autóctonos. Y aquel ADN beta del hominino se ha mezclado más que los genes de Julio Iglesias. 

Por otra parte, las dos grandes dinastías reales de ¡España! (lo digo gritando para sonar superpatriot) han sido los Habsburgo y los Borbones. Los primeros procedían de la actual Austria y los segundos de Francia. Si a eso sumas que Juan Carlos I nació en Italia y Sofía en Grecia, el tema se complica bastante. En definitiva, la pregunta que lanzo en este momento es: ¿dónde vagina está el ADN español? Nota del autor: observarás que he intentado emplear un lenguaje respetuoso con los millones de vaginas en las que se ha mezclado el ADN español de ese hominino que caminaba como un borracho en busca de una llave. 

Ya te escribiré sobre qué es un dialecto cuando tu profesor de lengua pueda abandonar los arbustos en los que se ha escondido.