JANGAN SENTUH BOLA SAYA

Estimada, o no: 

Dicen que hay entre 6000 y 7000 lenguas en el mundo, Twitter tiene más de 330 millones de usuarios activos al mes, se envían 456.000 tuits por minuto y a ti te preocupa que una señora con bigote de Vic pueda escribir un tuit a un señor rubio de Benicarló en catalán (o al revés. Lo digo por lo del bigote). ¿No tienes otros problemas en la vida? Es mucho más importante encontrar hielo para un mojito. ¡Que no hay hielo! ¡Que los fabricantes de hielo han hecho corto! Que para ahorrar en luz no han guardado hielo para el verano y Miguel Ángel Rodríguez ha tenido que irse de vacaciones al Círculo Polar Ártico para beber gin tonics. ¡Que los osos polares están hartos de él! En fin…

Hace tiempo que tengo la intuición de que en los colegios españoles existen ciertas carencias por lo que respecta al conocimiento que poseen los niños del lugar en el que viven. Veo muchas banderitas españolas en Twitter y a tanto hiperventilado que estoy por abrir una fábrica de bolsas de papel. Pero eso no es grave, siempre que tu perfil de Twitter no parezca un camping y la hiperventilación no te provoque un desmayo mientras desactivas una bomba. El problema es que después de doce años de ser usuario de Twitter he descubierto que hay muchas personas que no saben diferenciar país, nación y Estado. Hay también otros tipos que desconocen qué es una lengua y qué es un dialecto. Creen que lengua es la cara A de un single y dialecto, la cara B (referencia boomer). Hay otros que no saben que lengua cooficial significa que esa lengua comparte oficialidad al mismo nivel con otras. También hay gente que se sorprende cuando le dices que el catalán tiene más hablantes que el danés, el noruego, el croata o el islandés. Y lo que les rompe los esquemas definitivamente es cuando les comentas que el catalán es una lengua internacional porque se habla en Francia, Italia y Andorra, donde es lengua oficial. ¡Boom! ¿No se podrían enseñar estas cosas en la escuela? Se trata de conceptos que todo buen ciudadano, barra tuitero, debería saber para no hacer el ridículo. 

Como profesor creo que hay que actualizar los temas que se explican en la escuela. Por ejemplo, estudiar al hombre de Atapuerca no es necesario. Basta con media hora en Twitter para ver cómo actúan y a quién votan. También juzgo interesante hablar de los Habsburgo y de los Borbones… en profundidad. Los niños deben saber que Felipe V no se cortaba las uñas de los pies y que eso le impedía caminar o el resultado de la autopsia de Carlos II: “No tenía el cadáver ni una gota de sangre; el corazón apareció del tamaño de un grano de pimienta; los pulmones, corroídos; los intestinos, putrefactos y gangrenados; un solo testículo, negro como el carbón, y la cabeza llena de agua”. Que eso no era un rey, era Mister Potato de resaca chunga. 

Antes de despedirme, te lanzo un reto: chafardea. Lee conversaciones en catalán. Aprovecha. Nadie sabrá que estás leyendo lo que dice una señora con bigote de Camprodón a un señor rubio de Peñíscola (me he vuelto a equivocar). A pesar de tanto adicto a las banderitas y tanto hiperventilado, Twitter es un lugar cuanto menos curioso. Si cada minuto se escriben 456.000 tuits, imagínate los mundos que puedes descubrir sin renunciar a ninguna lengua ya que existe traducción automática. Quizás haya una señora con bigote de Kuala Lumpur tirándole los tejos a un señor rubio de Subang Jaya. Quizás hablan de depilación labial. ¿No te parece brutal? Para que te vayas entrenando, según Google Translator en malayo “aféitate el bigote” se dice “cukur misai anda”. Haz una prueba: ponte en contacto con algún señor de Kuala Lumpur y dile: jangan sentuh bola saya. Ya verás cómo te bloquea. 

Si has arribat fins aquí, espero que t’hagis adonat que aquest blog dona respostes a aquelles persones que practiquen la catalanofòbia. Si vols rebre més respostes com aquesta, subscriu-te (és gratis). Si vols que els teus amics també la llegeixin, comparteix-la. I si no t’ha agradat gens ni mica, comparteix-la amb els teus enemics.