ENTES INANIMADOS

Estimado, o no:

Debo confesar que nunca había leído la definición de lengua como “ente inanimado”. Quizás es porque como aficionado al cine de terror asimilo lo de “ente” a otra cosa. De hecho, se rodó una película en el 82 con ese título y no trata temas lingüísticos precisamente. No recuerdo si el ente corta lenguas.

Tampoco había leído lo de “inanimado” para referirse a una lengua, en contraposición a las personas que somos “animadas”. Sobre esto quiero hacer un inciso. ¿Consideras animados los labios de Aznar, que se mueven menos que quien espera a inscribir a Mbappé para que sea jugador del Madrid? Es cierto, eso sí, que hay lenguas animadas. Lo pude comprobar cuando vi “La guarra de las galaxias”, aunque jamás imaginé las habilidades que tenía C3PO en esa película. Y también es una lengua animada la del campechano, aunque a veces se coma cosas en mal estado. Ya me entiendes. 

En resumen, yo no te compro la idea de que las lenguas son “entes inanimados”. Prefiero consultar la definición que de lengua hace la RAE: “Sistema de comunicación verbal propio de una comunidad humana y que cuenta generalmente con escritura”. Si lo trasladamos a los elementos de la comunicación (ya sabes, emisor, receptor, mensaje, etc.), la lengua sería el código. Eso es una lengua y no un ente inanimado. Por lo tanto, la próxima vez que quieras ponerte Catalanofobiel en las axilas para que no te huelan a tigre, intenta ser más directo. No hace falta que te inventes conceptos. Si quieres tener likes en Twitter, di que el catalán es un dialecto y ya verás cómo te rodeas de seguidores dispuestos a responderte con la misma sintaxis que la que practica un gato cuando se sienta en el teclado del ordenador. 

¿Te ha parecido animado mi uso de la lengua? Tengo otras habilidades con la lengua, pero es horario infantil y soy hetero vocacional. No te hagas ilusiones.