EXPLICACIONES QUE NO CABEN EN UN TUIT

Para empezar, voy a aportarte la definición de nación que propone la RAE: “Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. Como ves, es una definición muy vaga ante un concepto muy complejo.

Según Herder y Fichte, una nación la forman aquellos que comparten una serie de elementos como la etnia, usos jurídicos, el folclore, la cultura, etc. Porque, aunque no lo sepan, compartir estos rasgos supone la expresión de un alma colectiva.

Según Sieyès, la nación está compuesta por todas aquellas personas que manifiestan la INTENCIÓN de convivir bajo una misma comunidad política, sin importar las diferencias culturales, lingüísticas, religiosas o étnicas.

En mi opinión, la nación surge de la VOLUNTAD de un PUEBLO de sentirse nación. No es una ley física, no existe desde el Big Bang. Es un constructo social. Es algo que nació a partir de las ideas de la Ilustración, que desembocó en la Revolución francesa, que inspiró la Constitución americana y que propició el nacimiento de los Estados-nación. Si analizas la historia de España, verás que es la suma de uniones dinásticas y guerras que han modificado en muchas ocasiones sus fronteras (de hecho, es un calco a lo sucedido en Europa). Pero también observarás un anhelo de autogobierno en algunas de sus naciones históricas. Por ejemplo, la Generalitat es una institución que nació a partir de las Cortes Catalanas (siglo XIII). La vocación de autodeterminación no la inventó Artur Mas como te han hecho creer, sino que es el reflejo de muchos conflictos frente a un Estado en el que los catalanes no siempre nos hemos sentido cómodos. 

A ti te habrán explicado que la nación española nació con los Reyes Católicos y eso no es así. Ambos reinos siguieron con sus leyes y los RRCC jamás se llamaron a sí mismos como Reyes de España. El primer intento de establecer un Estado nación fue con la Constitución de 1812, que se redactó con posterioridad a la Guerra de independencia (es curioso que los españoles luchasen por la independencia y que ahora esa misma ansia de autogobierno sea tan demonizada). La Constitución duró poco. ¿Recuerdas que en España hay cierta querencia por los conflictos? Por eso, en mi opinión, España es un Estado que no sabe cómo ser nación. Por ejemplo, en la actualidad, en vez de sumar lenguas y culturas para un proyecto común, se minorizan el catalán, el gallego o el euskera y se habla de “lengua común” con la intención de construir una nación cultural alrededor de una sola lengua: el castellano. Evidentemente es un error porque hay 14 millones de ciudadanos bilingües y se trata de una cifra muy importante como para infravalorarla. 

¿Qué tenemos entonces? Diferentes naciones que han ocupado un territorio y que a partir del resultado de un gran número de conflictos acabaron conformando un Estado. Pero la pregunta es: ¿se identifican los 47 millones de españoles con ese Estado-nación? ¿Hay un sentimiento de pertenencia parecido al que tienen los daneses con su país? En mi opinión, no. Hay una parte importante de españoles que demuestran una clara desafección ante un Estado centralista, madridcéntrico, demófobo e impermeable ante la diversidad lingüística. ¿Recuerdas que he mencionado que las naciones surgen a partir de la VOLUNTAD de un pueblo de reconocerse como nación y de querer ser visto como nación? En el referéndum del Estatut de Catalunya de 2006 los catalanes votamos afirmativamente. Y en ese Estatut los catalanes dejamos claro (porque un artículo lo decía expresamente) que SOMOS una nación, la nación catalana. Lo votamos. Dijimos que sí. En el 2010, el Tribunal Constitucional decidió que no lo somos. Nos robó esa VOLUNTAD inequívoca de ser nación. 

¿Qué creemos muchos que nos falta? Un Estado propio que nos permita tener una soberanía propia, no compartida con los españoles y que nos posibilite convertirnos en sujetos políticos plenos, al dejar de ser una minoría estructural de un 16% de la población. Porque, no lo olvides, si el 100% de la población catalana fuese independentista, seguiría siendo una minoría estructural en un Estado poco proclive a la negociación democrática, como ha demostrado continuamente.

Me pides que detalle concretamente qué características propias tiene esa nación catalana que la hace tan distinta de las otras regiones que forman parte del Estado español. Te responderé a partir del concepto de nación que propone Sièyes: la nación está compuesta por todas aquellas personas que manifiestan la INTENCIÓN de convivir bajo una misma comunidad política, sin importar las diferencias culturales, lingüísticas, religiosas o étnicas. Es evidente que los catalanes tenemos más conexiones históricas y culturales con un señor de Albacete que con un aborigen australiano. Eso es innegable y no vamos a discutir. La prueba es que este texto está escrito en castellano. Sin embargo, eso no impide que el “alma colectiva” de muchos catalanes pueda no coincidir con el “alma colectiva” de un señor de Albacete y otro de Valladolid. Y es que la sociedad, la manera de relacionarse con lo público, los anhelos compartidos, las experiencias en tanto individuos que formamos parte de un colectivo, pueden ser muy diferentes entre las personas. Por eso, no te preguntes qué es lo que hace diferente, por ejemplo, a la nación danesa de la francesa porque encontrarás diferencias y similitudes entre ambas. Pregúntate si, en el siglo XXI, hemos avanzado lo suficiente en nuestra manera de organizarnos colectivamente para no tener que cuestionar si un pueblo es o no un pueblo, o si un pueblo es o no una nación. Al fin y al cabo, cada 12 de octubre celebráis el Día de la Hispanidad en un intento de crear una enorme nación cultural alrededor de un idioma. Y ya me dirás qué tienes tú de común con los tsimané de la selva boliviana. 

¿Muchos catalanes nos sentimos formar parte de una nación catalana, a pesar de tener padres o abuelos no catalanes, y expresamos la VOLUNTAD de ser nación? Sí, por supuesto. Lo dijimos en el referéndum del Estatut. ¿Muchos catalanes querríamos un Estado propio? Habría que verlo en las urnas, sin policías que den hostias. ¿Qué tú te sientes identificado con una nación española? Perfecto. Yo no. A partir de aquí, lo que espero es que tarde o temprano ese Estado, que se llama a sí mismo como democrático, me permita decirlo en una urna como hicieron los escoceses. Eso sí, los antecedentes no son nada buenos.