0,005 EUROS

Estimado, o no:

Te pido un ejercicio de imaginación. Sé que es difícil en tu caso, pero vamos a intentarlo. Imagina dos modelos de sociedad:

  1. En este modelo de sociedad, los hablantes de la lengua 1 no quieren que los hablantes de la lengua 2 puedan utilizarla en las instituciones públicas porque no todos los hablantes de la lengua 1 comprenden la lengua 2, pero sí todos los hablantes de la lengua 2 comprenden la lengua 1. El precio que se paga en esta relación entre las dos comunidades lingüísticas es que los hablantes de la lengua 2 deben renunciar a su lengua, a la lengua que hablan en sus casas, con sus amigos, con sus vecinos… En definitiva, deben renunciar a su lengua inicial y de uso diario para su vida personal en aquellas instituciones que pagan a través de sus impuestos. Los hablantes de la lengua 1 no renuncian a nada.
  2. Este modelo de sociedad intenta que, tanto los hablantes de la lengua 1, como los hablantes de la lengua 2, no deban renunciar a su lengua en las instituciones públicas. Para ello se buscan fórmulas que permitan el intercambio de ideas, opiniones o propuestas políticas sin que nadie deba renunciar a su lengua, a esa lengua inicial que emplean en su vida personal diaria, como muchos de los votantes-contribuyentes a los que representan. Como la clase política en esa sociedad no parece estar muy dispuesta a aprender la lengua 2, lo más práctico quizás sea la instalación de traducción simultánea. En esta noticia de hace 12 años se hablaba de instalar traducción simultánea en el Senado español. El coste era de 120.000 euros. Venga, para que no hables de la inflación, de que hay más diputados que senadores y bla, bla, bla, dejémoslo en 250.000 euros. Hablamos, en esa hipotética sociedad, de una inversión por cada español de 0,005 euros. Ése sería el precio a pagar para evitar que ningún político deba renunciar a su lengua inicial. 

Para aquellos que digan que no quieren pagar 0,005 euros con la finalidad de obtener un Congreso que respete y promocione su diversidad lingüística, me gustaría recordar que sí existen inversiones que se permiten con total alegría. Por ejemplo, invertir 500 millones de euros en submarinos que se hunden… y después no vuelven a la superficie. Eso ha supuesto 10,6 euros a cada español. Es decir, estamos hablando de que potenciar la cultura de España y tener un Congreso inclusivo costaría 0,005 euros y, en cambio, tener un submarino que solo sirve para hacer compañía a Bob Esponja cuesta 10,6 euros. Pues qué quieres que te diga, creo mucho más en la sociedad 2. Llámame loco. Y si a ti te gusta más una sociedad que quiere submarinos que no flotan antes que Congresos respetuosos con la diversidad, siempre puedes visitar fondo de Bikini y tomarte unas cañas con Bob Esponja y Patricio. El resto seguiremos imaginando sociedades más cultas.