LAS PIEZAS QUE NO ENCAJAN

Estimado, o no:

Eres un libro de psicología abierto. De par en par. Me llega el olor a papel y a tinta. Veo la portada, el índice, los números de cada una de las páginas, los capítulos, esos senderos de palabras que se adentran en la psiquis, como si fuese el manual de instrucciones de un ser humano promedio. Hay en tu tuit un mundo de frustraciones acumuladas durante años, fermentadas con odio, que amontonan los posos de aquello que flotaba en el subconsciente y que ahora se adhiere en cada una de las capas de tu mente. Está también la frustración de descubrir que hay almas libres que no encajan en tu rompecabezas mental. ¿Quiénes hemos sido? ¿Quiénes somos? Y lo más importante: ¿quiénes queremos ser? Quizás todas esas respuestas se hallen en ese libro que desnuda tus fantasmas, aquellos que pasean perdidos en una pesadilla que ya dura demasiado.

Suspender, ilegalizar, eliminar… Te traigo más sinónimos por si te resultan útiles: interrumpir, detener, suprimir, impedir, anular, cancelar, castigar, sancionar, inhabilitar, descalificar, reprobar, penalizar, prohibir, descartar, excluir, suprimir, expeler, quitar… y ya que estamos en esta vorágine inquisidora: ajusticiar, ejecutar, liquidar, matar… hacer desaparecer, en definitiva, como si fueses un mago que prepara su truco final ante el público de una red social. Se encienden las luces, sale el mago, hace desaparecer con un ágil movimiento aquello que perturba a su audiencia, recibe los aplausos de su público y… desaparece. 

Desaparecer, esconderse, ocultarse ausentarse, fugarse, huir, irse, largarse, marcharse… Quizás todo este relato trate de la ausencia como antónimo de la presencia. Quizás cada uno de los catalanes que no encajamos en el dibujo del rompecabezas seamos piezas sueltas, libres, en busca de otro dibujo. Y así, nuestra presencia resulta molesta. Molestar, agitar, alterar, alborotar, trastornar, turbar, desordenar, inquietar, intranquilizar… Deseas la ausencia de esas piezas porque su presencia altera tu concepción del mundo. Todo se torna tan complejo en tu mente que la única solución que encuentras sea suspender, ilegalizar, eliminar…

Platón explica las enseñanzas de Aristófanes en El banquete y en ese texto se genera el mito de la media naranja: “Todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, (…)”. Estos seres podían ser de tres clases: uno, compuesto de hombre y hombre; otro, de mujer y mujer; y un tercero, de hombre y mujer, llamado ‘andrógino’. Cuenta Aristófanes que “los cuerpos eran robustos y vigorosos y de corazón animoso, y por esto concibieron la atrevida idea de escalar el cielo y combatir con los dioses”. Y ante aquella afrenta, Júpiter, que no quería reducir a la nada a los hombres, encontró la solución, un medio de conservar a los hombres y hacerlos más circunspectos, disminuir sus fuerzas: separarlos en dos. El problema surgió más tarde: “Hecha esta división, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con ardor tal que, abrazadas, perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra”. Siglos después, las canciones pop-rock y los boleros se llenaron del dolor que provoca esa separación. Es el amor, o quizás el desamor, el que llena las consultas de los psicólogos en mayor medida. La mirada del otro, la conexión con otras personas, la sensación de que algo te falta o de que algo te sobra porque, de acuerdo, nos movemos por amor pero, ¿y si alguien se empeña en mantenerte unido a una mitad en la que no encajas? ¿Y si tu identidad, tus aspiraciones, tu dibujo del rompecabezas es otro? ¿Y si no es amor lo que te falta, sino lo que te sobra es esa sensación de que no encajas donde quieren que encajes?

Me gustaría saber qué diría Aristófanes sobre las acciones de suspender, ilegalizar o eliminar, cuando él estaba más preocupado por pensar, reflexionar, comprender… Pero, sobre todo, me gustaría descubrir qué diría Júpiter si un día descubriese que solo se viaja más rápido, especialmente cuando estás unido a un cuerpo que se te antoja ajeno, a una mitad que otorga mucho más peso al equipaje.

Interrumpir, detener, suprimir, impedir, anular, cancelar, castigar… Dan vueltas estos verbos en mi pensamiento y solo deseo irme, ausentarme, emigrar, huir… Pero no a ese espacio al que me trasladas, sino a otro rompecabezas. Porque sí, la vida es un extraño rompecabezas, pero solo se trata de buscar aquél en el que encajamos. 

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