PERSONAS CON LAS QUE NO ME IRÍA DE VACACIONES

Estimado, o no:

En raras ocasiones he leído en Twitter la petición de un psicoanálisis. Las he visto en películas de Woody Allen o las he creído necesarias en la tribuna del Congreso, pero verter dudas sobre la autoconciencia personal en una red social es cuanto menos peligroso. Puede suceder que algún bloguero decida responderte y, en estos tiempos en los que escribir más de 280 caracteres resulta disruptivo, es posible que las palabras surjan sin necesidad de acudir a Freud.

Desconozco si eres fascista. Sí que sé que contigo no me iría de vacaciones y tampoco me seduce la idea de conocerte. A partir de los cincuenta la vida se hace urgente y el gasto de tiempo adquiere un mayor valor. Vamos, que no voy a gastarlo con un tipo dispuesto a cantar canciones que glorifican el acecho a vecinas y que promocionan las demoliciones sin permiso de obras:

Ahí está la pared

que separa tu vida y la mía.

Esa maldita pared

que no deja que nos acerquemos.

Esa maldita pared

yo la voy a romper cualquier día.

¿Fascista? No lo sé, sinceramente. Lo cierto es que la descripción que realizas sobre tu identidad contiene una propuesta encaminada en una cierta dirección. Por ejemplo, podrías haber dicho que te gusta la papiroflexia y los calamares a la romana, que practicas la jardinería y que lloraste viendo a Pancho gritar “Chanquete ha muerto. Ha muerto Chanquete”. Sin embargo, tu descripción vital crea la imagen de un tipo con bigote franquista, votante de VOX y que lleva la bandera española en el alma (que no sé muy bien a qué te refieres porque desde que vi al campechano el 23F no me gustan las películas sobre fantasmas). 

Serías fascista si quisieses imponer tu identidad a los demás. Si impones tu religión, tu monarquía, tu bandera y tu himno a aquellos que no se sienten representados por estos conceptos, serás fascista. Si disfrutaste viendo cómo se golpeaban a ciudadanos que querían votar, si estás en contra de referéndums que den voz y voto a personas que no creen en tu identidad o si crees que la Guardia civil, la policía o el ejército deben imponer a través de la fuerza un modelo de Estado, sí, eres un fascista. A mí me resulta indiferente que necesites kleenex cuando escuchas el himno de España, que te compres cassettes de José Manuel Soto en las gasolineras o que te tatúes la bandera de España en la parte de tu cuerpo más flexible, lo que me genera una mala hostia del copón es no poder decir NO a todo eso sin que jueces prevaricadores me ataquen a mí o a los que piensan como yo. Y eso se parece bastante al fascismo.

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