Seducir a los nazis, la última ocurrencia de Amela

Estimado, o no:

Hay tuits que debo leer dos veces porque no me creo que sean reales. En el universo Twitter, en el que hay personas que pretenden ser irónicas y solo consiguen ser absurdas, no todo es lo que parece. Sin embargo, cuando un tipo que publica libros y tiene una sobreexposición mediática como es tu caso (te falta presentar la sección de deportes del Telenotícies), la reacción que me provocan tuits como el tuyo es de una profunda indignación. Aunque, conociendo tu actividad en Twitter, no me causan sorpresa. De tanto patinazo ya solo nos queda verte en un Skate park emulando a Tony Hawk.

¿La libertad comporta escuchar opiniones nazis, racistas, homófobas, misóginas o machistas? ¿Perdón? ¿Hay alguna parte de la Historia que nos hemos perdido y que solo tú conoces? Después de la Ilustración, la Revolución francesa o la Carta Universal de los Derechos Humanos y después de comprobar el resultado del Tercer Reich, ¿no ha quedado claro que se deben respetar los derechos humanos siempre y en todo momento, que cualquier forma de fascismo/nazismo pretende acabar con el otro y que la democracia debe finiquitar todas las ideologías totalitarias o que menoscaban la dignidad de determinados colectivos objeto de marginación y desigualdad? ¿Tú eso lo entiendes? Es que si no comprendes algo tan básico, no sé qué carrera literaria pretendes tener. ¿Sobre qué aspecto del ser humano quieres hacer literatura? ¿Sobre el “cállate y aguanta”? ¿Sobre el “virgencita, que me quede como estoy”? ¿Sobre el “pon la otra mejilla”? ¿Pero cómo se puede defender ese ideario tan brutalmente reaccionario y tolerante con los nazis, los racistas, los homófobos, los misóginos o los machistas? Lo dicho, hay tuits que debo leer dos veces porque no me creo que sean reales. Debe ser porque, a pesar de todo, aún tengo esperanza en el ser humano.

¿Seducir a los nazis? ¿En serio? ¿Seducir a los que defienden los campos de exterminio o las cámaras de gas o, en su modo más cínico, niegan la existencia del Holocausto? ¿Y cómo seducimos a los nazis? ¿Les invitamos a cenar con un ramo de flores en la mesa y unas velas románticas? Yo diría que en el Desembarco de Normandía no llevaban muchas Smart box para seducir a los nazis con un fin de semana en una casa rural.

La libertad no tiene que ser incómoda. Jamás. Entre otras cosas porque conceder espacios al totalitarismo no es libertad. Al menos para las personas que son objeto de ese totalitarismo. Uno no es libre cuando escucha opiniones nazis, racistas, homófobas o machistas. Uno es libre cuando sabe que el sistema le protege de esas opiniones. En Alemania, el Código Penal desde 2005 tipifica la exaltación del nazismo como una de las formas del delito de incitación al odio racial. Además, contempla penas de hasta tres años de cárcel. El Tribunal Constitucional alemán ya dictaminó en su día que la norma era compatible con la defensa de la libertad de expresión. Porque la libertad de expresión tiene límites: los derechos humanos. Ya sé que hay personas que eso no lo entienden en el único país en el que venció el fascismo. ¿Tanto cuesta comprender que la libertad es antagónica a cualquier forma de totalitarismo o supremacismo? No me respondas. Los récords están para superarse.

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