Sectario

Estimado, o no:

Veo que tienes más empanadas que un supermercado gallego. En todo caso, estaré encantado de, como decimos en Catalunya, “fer-te cinc cèntims” sobre la diferencia entre lengua propia y lengua oficial. La idea fundamental es que ambos conceptos dialogan con ámbitos comunes en algunos aspectos y diferentes en otros. Aunque los dos se refieren de manera directa a términos jurídicos, el de “lengua propia” se decanta más por un ámbito histórico-lingüístico y el de lengua oficial tiene una vocación mucho más jurídica. 

Para que entiendas lo que es una lengua propia, te pondré un ejemplo. Al castellano se le llama castellano porque nació en Castilla y al catalán se le llama así porque nació en Catalunya. Sé que estamos en un nivel muy bajo de pedagogía lingüística. Lo que no acierto a responderte es por qué al sobrino del rey le pusieron de nombre Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, que ya son ganas de fastidiarle la vida, como si no tuviera bastante con sus padres. Es que eso de “Todos los Santos” parece como cuando vas dándole al botón del coche porque no te acuerdas de dónde lo has aparcado. Por lo tanto, yo no me atrevería a decir que el castellano es una lengua propia de Abu Dhabi por mucho que ahora viva allí un señor que come paellas de vez en cuando. 

Te pondré un ejemplo. Supongo que estaremos de acuerdo en decir que el vino de Rioja es propio de La Rioja. Que se beba en algunos restaurantes de Nueva York no significa que sea propio de Nueva York. Pues lo mismo sucede con las lenguas. Sin embargo, hay algunos matices. Los estatutos de autonomía de Catalunya, Euskadi y Galicia definen como lenguas propias, el catalán, el euskera y el gallego, respectivamente. Pero es que, además, también el estatuto de autonomía de la comunidad balear define el catalán como la lengua propia. Por cierto, lo de definir como lenguas al mallorquín, al menorquín o al ibicenco lo dejaremos en un tripi lisérgico de Pablo Casado. Y una vuelta de tuerca más: el estatuto de autonomía de la comunidad valenciana define como lengua propia el valenciano (que ya es raro porque es una lengua que entiendo perfectamente sin haberla estudiado. No entraré en polémicas, pero sospecho que el catalán y el valenciano son la misma lengua y que el cambio de nombre tiene algo que ver con el Síndrome del Mitshubishi Pajero, que pasó a llamarse Montero porque a algunas personas no les gustaba estar dentro de un pajero. Vamos, que a muchos valencianos no les mola que su lengua se llame catalán. Espero, eso sí, que a la crema catalana la sigan llamando crema catalana). En resumen, lengua propia es un concepto legal de inspiración histórico-lingüística que aparece en diferentes estatutos de autonomía. Y si no te gusta, te presentas con un partido político a las diferentes comunidades bilingües, obtienes la mayoría parlamentaria, redactas un nuevo estatuto y lo llevas a referéndum. Pero hasta entonces, verás que en ninguna ley aparece el concepto de lengua propia refiriéndose al ámbito de una comunidad autónoma bilingüe. Se siente…

Lengua oficial es aquella establecida como de uso corriente en los actos de gobierno de un Estado. Este concepto está muy inspirado en la definición de Estado-nación, algo bastante reciente ya que nació en el siglo XIX. Eso ha llevado al paroxismo del nacionalista español que siempre ha intentado que creyéramos en el binomio “un Estado-una lengua”, cosa que atenta contra el sentido común y una mínima sensibilidad cultural. Cuando se diseñó la España de las autonomías, las diferentes comunidades históricas con lenguas propias se apresuraron a negociar la cooficialidad. Otro tema diferente es el esfuerzo que el Estado ha dedicado a promocionar y defender las lenguas minorizadas como el catalán, el gallego o el euskera, que es el mismo esfuerzo que el 7 de enero dedicamos en el gimnasio a quemar los excesos de la Navidad. ¿Que la Constitución dice que “la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”? Sí, lo dice. Pero también dice en el artículo 14 que “los españoles son iguales ante la ley” y en el 56 que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”. Pues lo mismo sucede con las lenguas: hay una “más inviolable” que otras. 

En una cosa te doy la razón: efectivamente, hay que ser muy sectario para decir que la lengua propia de Catalunya es el español. Son ganas de tocar los bowlings (o no saber escribir muy bien un tuit). 

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