Identidades no asumidas

Estimado, o no:

Es difícil hacer cambiar de opinión a alguien, pero como jamás ha sido mi intención (solo cuando intento convencer a mi hija de que recoja la habitación), objetivo cumplido. Quiero decir con esto que, por lo que sospecho (y puedo estar equivocado):

  1. Desconoces las diferencias entre Nación y Estado.
  2. Crees que todos los nacionalismos son iguales.
  3. No eres consciente de tu nacionalismo español.

De estas ideas no te voy a mover. He comprobado que discutir con tipos como tú es igual que usar una bicicleta estática: mueves el culo con cierta coquetería. Sin embargo, lo único que haces es cansarte y no llegar a ningún sitio. 

Asumiendo el objetivo de no convencerte porque no te vas a mover de las posiciones con las que en tu nada adoctrinador Estado has crecido, considera esta carta como una no carta, un no mensaje, la antimateria en forma de argumentos. Como diría Einstein: “me importa una mierda lo que pienses”. Alguna vez lo debió decir, supongo. Pero analicemos punto por punto lo que digo, como cuando Nadal pierde un partido.

  1. Desconoces las diferencias entre Nación y Estado.

Estadoforma de organización política de un territorio, conformada por las instituciones, leyes y autoridades que ostentan el poder. Por lo tanto, es un concepto jurídico y político. Y es de un territorio porque todavía no hemos aprendido a volar. 

Nación: grupo de habitantes (a veces de un territorio determinado y a veces no), que en su conjunto comparten vínculos comunes: tradiciones, lengua, cultura, costumbres, etc. Estamos entonces ante un concepto histórico y cultural. Como la historia y la cultura son más etéreas que algo tan palpable como un ordenamiento jurídico con un ejército detrás, el concepto de nación, al final, es vocacional. Una comunidad se siente formar parte de una nación. Punto pelota. Y nadie debería asumir que puede entregar carnets de nación a los demás, en modo yo sí, tú no. Sin embargo, cuando un ciudadano tiene un Estado detrás que protege su identidad, es muy fácil asumir el binomio Estado-Nación. Que sepas, que este binomio en España es muy reciente. Son varios los historiadores que afirman que la idea de nación española se originó en la decimonónica Guerra de la Independencia. Ya sé que la cosmogonía panhispánica más casposa nos ha intentado meter en la cabeza que la nación española tiene su origen en los Reyes Católicos, pero cuando cada reino poseía sus impuestos y sus leyes… no sé, Rick: parece falso. Escocia o Catalunya son naciones. Si no te gusta, acostúmbrate. De momento, no tienen Estado propio y su soberanía la comparten con británicos y españoles. Pero si lees las siguientes cuatro letras, verás que a veces las cosas cambian: CUBA.

  • Crees que todos los nacionalismos son iguales.

Y no lo son. Porque el nacionalismo anexionador de Hitler no tiene nada que ver con el nacionalismo autodeterminista de Gandhi (la autodeterminación no es un crimen). Pero es que cuando el establishment panhispánico te ha enseñado que nacionalistas son los demás, cuando se asocia el nacionalismo solo con los nacionalistas chungos de la Historia y se incurre en el olvido de mencionar que Gandhi era nacionalista porque creía en la nación india y la defendió hasta el límite, puedes llegar hasta a creer que Caperucita salió de la barriga del lobo dispuesta a hacerse un selfie para Instagram con el hashtag #MalDíaPeroPeinada.

Yo soy nacionalista catalán, creo en la nación catalana, creo que ha demostrado su vocación atávica por el autogobierno, creo en su potencial y deseo que alcance el status de Estado. En resumen, quiero vivir en otro ordenamiento jurídico y compartir soberanía solamente con las personas que vivan en Catalunya. ¿Es un crimen? No. Es Historia en presente. ¿Que tenemos un nanopresidente que no lo logrará? Cierto. Pero ahí estamos los indepes. Tossudament alçats, malgrat tot.

  • No eres consciente de tu nacionalismo español.

Te podías haber puesto en el perfil de Twitter muchas cosas: la vesícula biliar de un Teletubbie, una raya de farlopa de Pablo Escobar, el delantal de Bertín Osborne… Pero te has puesto una bandera española (republicana, pero más española que su deuda externa). Yo diría que querer proyectar tu imagen pública con una bandera que simboliza a la nación española tiene bastante de nacionalista. Es que, chico, es como tatuarse 666 en la polla y afirmar que no eres satánico (lo sé, también puedes decir que era el móvil de tu novia, pero te faltaba espacio). 

Y acabo. Una nación no siempre está conformada por UNA cultura y UNA lengua. Afirmar eso es un acto de indigencia intelectual. Un ejemplo: India cuenta con 22 idiomas oficiales, además del inglés. ¿Irás tú a decirles que no son una nación? Bueno, siempre puedes hacerlo en Asamés, Oriya, Bengalí, Bodo, Maratí, Cachemiro, Dogri, etc, etc, etc. 

Catalunya es una nación cuya lengua propia es el catalán. La adquisición del castellano es posterior. Parece lógico que se pongan instrumentos políticos para proteger la lengua que es propia de Catalunya y que, además, se encuentra en un estado de inferioridad frente al castellano. En todo caso, sospecho que te resultaría más fácil de entender esto si hablamos del Asamés o del Oriya frente a la omnipresencia del inglés.

Cuando llegues al final de este texto, nada te habrá hecho cambiar de opinión en tu marco mental. Eso sí, si un día Francia decide invadir España como en el siglo XIX y te obligan a hablar francés, tendrás dos opciones:

  1. Decir: Je suis très heureux d’être français et de manger des croissants o,
  2. Ser consciente de tu nacionalismo español y rebelarte contra esa imposición (aunque te gusten los croissants). Ya verás cómo crees en las naciones. 

Y efectivamente, no creo en la nación española porque ese constructo jurídico llamado Estado español:

a) No quiere asumir la diversidad cultural como parte de una nación integradora (lo del sincretismo cultural lo lleva fatal).

b) No ha encontrado un ordenamiento territorial adecuado para acomodar esa diversidad.

c) Posee un contingente importante de ciudadanos que no quieren (queremos) ser españoles.

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