El uso incorrecto de los bastoncillos de algodón

Estimado, o no:

Sobre epifanía, el diccionario de la RAE afirma que es una “manifestación, aparición o revelación”. Un ejemplo es cuando descubres que una sola familia puede acumular en su historia todos los trastornos de “Alguien voló sobre el nido del cuco” y, en cambio, haber reinado durante varios siglos en un Estado que no sabe ser nación. Pues bien, esta cariñosa carta que te dedico va a ser una especie de epifanía para ti, una “manifestación, aparición o revelación”.

A un adulto se le pueden exigir muchas cosas: que pague impuestos, que se detenga ante un semáforo en rojo o que no esnife Cola Cao (por muy dulces que le queden después los mocos). Pero hay algo que forma parte de las exigencias más básicas en un país endogámico que presume de ser avanzado y cuyo idioma lo hablan 500 millones de personas: saber escribir bien su nombre. Es de los primeros conocimientos que se transmiten a un ser humano. Tú te llamas Juan y se escribe así; tú a partir de ahora serás conocido como José, aunque en el bar te llamarán Pepe y tú te jodes porque tu padre se llama Abba y hay una extraña tradición familiar que ya te explicaremos algún día (y si no te gusta, siempre puedes cantar cuando llegues del colegio: “mamma mia, here I go again”). A ti te llamarón Luis. Cuatro letras. No te llamas Espaminondo, Tesifonte o Crescencio. Luis. Cuatro puñeteras letras. ¿Se puede saber entonces por qué escribes Luis con tilde? ¡El 25% de tu nombre está mal escrito! ¡Y son cuatro letras! 

El personal de la Oficina Nacional de Estadísticas de Mongolia realizó un estudio sobre los nombres de las personas de ese país y encontró el nombre más largo del mundo. Tiene nada más y nada menos que 45 letras del alfabeto latino. La persona se llama Nominchuluunukhaanzayamunkherdeneenkhtuguldur. Claro, en este caso, no pasa nada si te dejas alguna letra. Pero Luis… 

Lo triste de esta historia es que ni un solo profesor y ningún familiar te lo haya dicho hasta ahora. Ha tenido que ser un catalán el que en modo arcángel te proporcione esta epifanía. ¿Nunca te dijeron en el colegio que estabas haciendo algo mal? ¿Nadie se atrevió a corregirte? Quiero pensar que pusiste tu nombre en muchos exámenes y trabajos. Debes haber tenido decenas y decenas de profesores. No te pedían que lo escribieses en chino (por cierto, me he informado y se escribe 路易斯. Ya te lo puedes tatuar en el pecho). Te pedían que lo escribieses en castellano. En fin, solo puedo decirte: mira tu DNI. Con un poco de suerte el policía de turno te lo habrá escrito bien.

Respecto a tu tuit, me gustaría decirte que en el territorio en el que vive esta “tribu africana” Microsoft va a instalar un centro de I+D en inteligencia artificial, que os toméis un “relaxing cup of café” con leche que dure un mínimo 50 años hasta que Madrid sea sede olímpica y que con eso de “publicidad” no acierto a comprender qué has intentado decir, Luis sin tilde. 

Para acabar, te diré que a lo largo de los años he descubierto en Twitter dos cosas: la primera es que resulta positivo alejarse de los que no saben escribir su nombre y de los que se ponen banderas españolas. La segunda es que estas dos disfunciones suelen ir juntas. 

P.D. Intenta manejar correctamente el ordenador que te han dado. No lo golpees y usa el corrector ortográfico. Sus chips no tienen la culpa del nivel cultural de su usuario. Y sobre todo, cuando te limpies los oídos con un bastoncillo de algodón, no lo fuerces, no profundices demasiado en el cráneo. Aunque siempre puedes acabar con tu cara en un billete. 

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