Miratudenei (aka España)

Estimado, o no:

Una de las ventajas de vivir en un planeta pequeño es que cuando alguien intenta amargarte el día, no te das cuenta y ya es de noche. Te digo esto porque tu tuit es un homenaje a la incomprensión humana en la fase “esto no entraba en el examen, profe”. Vayamos por partes, como dice el rey cuando quiere montar una cena familiar sin alguien que haya sido investigado por la fiscalía. 

Monolingüe es una persona que solo habla una lengua. Bilingüe es una persona que es capaz de leer, escribir, hablar o comprender dos idiomas. A partir de aquí encontrarás a trilingües, tetralingües, pentalingües… y Nacho Vidal, que sabe mover la lengua como si tuviese seis. El caso es que en España hay territorios monolingües y territorios bilingües. Por ejemplo, imagínate que en Tele 5 aparece una persona hablando en catalán. Lo sé, es más fácil imaginar una cena familiar de los Borbones sin reproches. Pues eso, poniéndole mucha imaginación, plantéate el caso de que en la televisión de los decorados horteras y los gritos de indocumentados se les cuele un señor de la Vall d’en Bas hablando en su lengua inicial. Existirán dos posibilidades para que los que no son catalanohablantes entiendan lo que está diciendo: subtitular los comentarios de esa persona en castellano o realizar un voice-over; es decir, registrar una voz en off superpuesta que traduzca lo que está diciendo esa persona. ¿Qué sucede cuando una persona que habla castellano aparece en TV3? En ese caso no hay ningún proceso técnico. ¿Por qué?, te preguntarás con cara de Gremlin que se ducha después de medianoche. Pues porque los catalanes somos, al menos, bilingües. Eso significa que somos capaces de leer, escribir, hablar o comprender mensajes en castellano y en catalán. ¿Qué? ¿Cómo te has quedado? Brutal, ¿no?  

El bilingüismo es una realidad diaria para 14 millones de personas en lo que se ha llamado España, por no llamarle “Miratudenei”. 14 millones de personas son capaces de mantener conversaciones en dos de las lenguas supuestamente protegidas por la sacrosanta y casi inmaculada Constitución. ¿Que no te gusta? A mi tampoco me gusta el reggeaton y mientras te escribo esto hay unos tipos en la calle escuchando esa puñetera voz de autotune a toda hostia. Resignación. Por eso, no me busque en Instagram. Mami, búscame en casa. Pa’ que vea’ lo que pasa, ey. Si tú me prueba, te casa, ey.

P.D. Desde este humilde blog hago un llamamiento a todos los compositores de reggeaton. Hola, amiguitos. Ya sé que no todo el mundo puede ser Pablo Neruda pero es que escuchar estas palabras después de que la Humanidad haya leído a Shakespeare o a Tolstoi es muy deprimente:

Shorty, tiene un culo bien grande, eh.

De-demasiao grande.

Y yo lo tengo estudiao, ya mismo me gradúo

y en la cara me lo tatúo.

Por eso, compositores de reggeaton os digo: ¿no habéis pensado en hacer música instrumental tipo Jean-Michel Jarre o Vangelis? Lo de Carros de fuego molaba mucho y no hablaban de gente con culos tatuados en la cara.

Y otra P.D. para Xiscu: ¿no será que a quien no has visto es a tu profesor de lengua castellana? Telita, nene, con el terrorismo ortográfico en modo sopa de letras. 

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