Haber estudiado

Estimado, o no:

Sé que juego con ventaja ya que cuando llegué a este planeta no necesité aprender ningún idioma. Es una de las posibilidades que ofrece el hecho de estar solo. Resulta complicado jugar a ping pong pero no hay nadie que se queje de no poder trabajar en otro lugar por culpa de la lengua. Te diría que te vinieses a hacerme compañía si te molesta el bilingüismo, pero ronco en catalán y quizás te provoque insomnio. 

El caso es que he estado buscando en la web de la Sociedad Española de Medicina Interna y no he encontrado ninguna enfermedad que haga referencia a la incapacidad de los riojanos para aprender idiomas. Me he topado con nombres como acalasia, acantosis nigricans y bronquiectasia pero al parecer no hay ningún trastorno que impida a un señor con bigote de Logroño el hecho de ser bilingüe. Es más, he buscado en el Google Maps para comprobar si había alguna academia de idiomas en Logroño y lo cierto es que hay bastantes. Además, tienen unos nombres divertidos: Instituto Don’t Academia de inglés, Tic Tac Talk Inglés Center o La formateca.

Logroño

Y claro, he pensado que si hay academias de idiomas es que los riojanos no están incapacitados para aprender otra lengua que no sea el castellano. En consecuencia, quédate tranquilo: los riojanos sí pueden trabajar en la administración gallega. Lo único que tienen que hacer es aprender gallego. Pero el hecho de aprender un idioma es un requisito para trabajar en muchos mercados laborales. Teniendo en cuenta que 7.220 millones de personas no hablan castellano, imagínate cuántos mercados laborales se abren para aquellas personas que busquen trabajo. 

Supongo que tú y yo estaremos de acuerdo en que los gallegohablantes que viven en Galicia tienen derecho a no tener que cambiar de lengua porque un señor con bigote de Logroño haya decidido prestar sus servicios en esa bella comunidad. En el siglo XXI lo de moverse por el mundo en calidad de etnocida o colonizador cultural está un poco pasado de moda. Por otra parte, los administrados (llámalos también contribuyentes) pagan sus buenos dineritos para recibir un servicio potente de la administración. 

En resumen, si tu señor con bigote de Logroño quiere trabajar en el sector servicios o en la administración de territorios con una lengua cooficial, deberá aprender una segunda lengua. Lo mismo le sucedería si quisiese trabajar en Laponia, solo que allí hace más frío y cuesta encontrar empanadas gallegas. 

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