Carta a Fran

Estimado, o no:

Tu comentario en la página de Facebook de este Blog me ha planteado una duda ya que no sé si te consideras uno de esos friquis a los que no quieres que se dé voz en este espacio digital (que ya te digo que es la República Independiente en la que solo mando yo). Por lo tanto, ¿qué hago? ¿Te doy voz o no te doy voz? Como supongo que al hacer este comentario de “calidad” lo que estás buscando es que te haga casito, te daré voz. El hecho de considerarte o no un friqui lo reservaré para mi Museo de Frases No Pronunciadas (que suelen tener más valor que las de mi Museo de Frases Pronunciadas, aunque con estas debo admitir que recibo más lecturas en el Blog). 

Voy a explicarte un poco cómo funciona este blog por si quieres seguir leyéndolo o prefieres ir a otros espacios de más calidad (que los hay a millones). 

Este blog nació hace más de diez años. Me propusieron escribir en la publicación semanal y en papel de un pueblo, en la que estuve colaborando unos cuatro años, y no me pareció adecuado que esa columna semanal se perdiera; es decir, que esos textos desaparecieran sin más. Además, a mi ego le seducía la idea de saber si lo que escribía gustaba o no. Así que cree un blog (cosa de friquis). Al principio, el blog tenía pocas visitas y escribía un poco sobre todo. El nacimiento del blog coincidió con el inicio del procés, sin embargo, ya llevaba varios años dándome cuenta de que los relatos que se explicaban en los medios de comunicación españoles no coincidían con la realidad. Percibí que se manipulaba, se tergiversaba o, directamente, se mentía. No sé por qué razón, crecí con una profunda intolerancia hacia las injusticias. Siempre me han repateado el alma, a lo que se suma el hecho de que, para lo bueno y para lo malo, soy extraordinariamente obsesivo. Ya sé que lo de la astrología solo es un divertimento pero respondo al 1000% al arquetipo de Virgo (6 de septiembre, por si me quieres felicitar). ¿No te ha sucedido nunca ver cómo se dicen barbaridades y querer responder? Eso hago. Escogí un formato epistolar porque me parecía divertido y me permitía jugar con la ironía (lo de la ironía es genético y lo heredé de mi madre). Creo que lo de “estimado, o no” es un gag que introduce al lector en un contexto determinado. También el blog coincidió con el auge de las redes sociales (sobre todo, Facebook y Twitter). Las redes sociales han democratizado la opinión. Para lo bueno y para lo malo todos tenemos voz. Empecé con 0 seguidores y jamás pensé que llegaría a sumar más de 40.000 en redes sociales. Aunque, como diría Groucho Marx: “nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”, lo cierto es que escribo lo que me gustaría leer. ¿Y qué me gustaría leer? Me gustaría leer más textos que defiendan a los catalanes (que para mí tiene más que ver con querer a Catalunya que con orígenes). También me gustaría tener a políticos que se partieran la cara defendiendo los intereses de los catalanes y que pusieran en su sitio a todos los catalanófobos. Porque, no te equivoques, este blog trata de dar respuesta a la catalanofobia. Y aquí entramos en el gran dilema: ¿se tiene que dar voz a la intolerancia o es mejor callarse, cerrar los ojos y esperar que te despierte el unicornio de la fraternidad? Me gusta la Historia porque tengo la sensación de que lo que tenía que ofrecer el ser humano al mundo ya ha sucedido antes. Y la Historia siempre ha demostrado que hay personas que menosprecian, insultan o amenazan y personas que son menospreciadas, insultadas o amenazadas. Pero no se trata de elegir un bando. Esto no va de ser acosador o de ser acosado. Esto trata de defender aquello en lo que crees y no inclinarte demasiado con el riesgo que uno tiene de romperse. Y si un mermado intelectual dice que el catalán es un dialecto, se le explica que es una lengua, como el castellano. No se le insulta, se le explica que está equivocado. Ya sea un político, un periodista o un tipo que necesita más abrazos y menos redes sociales.  

Yo comprendo que no quieras que se dé voz a quienes convierten la emancipación de Catalunya en una necesidad. Supongo que te interesará más que se dé voz a quienes nos convenzan de lo maravilloso que es pertenecer a un país que envía a 9000 policías a dar hostias por votar. En ese caso, tienes dos opciones: convencer a los catalanófobos de que se compren una vida con algo de valor y dejen de verter su odio en las redes sociales y/o medios de comunicación, o escribir tú mismo un blog en el que intentes convencer a quien quieras de que no existe la catalanofobia. 

Realmente no sé si las lecturas de este blog se producen por los tuits que acompañan los artículos o por el nivel de mis respuestas. Siempre pienso mal y es probable que sea por lo primero. Pero en todo caso, aquí estoy: creando, escribiendo, opinando, dando mi visión particular sobre las cosas. Y sí, seguiré escribiendo sobre lo que me dé la gana sin que nadie me dicte contenidos.

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