Carta a Félix Martínez Cebrián

Estimado, o no:

Me has cogido con el nivel de saturación en rojo. Y es que ya estoy harto. No soporto tener que recibir insultos diarios por parte de personajillos que no saben ni escribir su nombre. Basta ya. ¿Por qué entras en la pagina de Facebook de este blog para depositar tu mala educación? ¿Por qué entras aquí insultando a todos los seguidores de este Blog? ¿No tienes nada mejor que hacer con tu vida? Mejor lo pregunto de otra manera, ¿estás en condiciones de hacer algo mejor con tu vida? Lee, pasea, haz deporte, disfruta del verano. En serio, la vida está ahí fuera, esperando a ser vivida y cada día es un regalo inmenso (la no vida es muy aburrida).

Acceder a una página de Facebook para insultar a personas que no conoces, no te mejora, no hace de tu existencia algo con más interés. Y por supuesto, no otorga fuerza a tus argumentos (si es que escondes alguno). En concreto, esta página tiene más de 18.000 seguidores (sin sumar los seguidores de otras redes y los subscriptores). ¿De verdad crees que eres mejor que todos ellos? Ya basta. Detengamos la dictadura de la mediocridad y su ilimitada capacidad para ensuciar los espacios que tocan. Basta.

Las redes sociales han llegado para quedarse. Para lo bueno y para lo malo van a definir una parte importante de las relaciones sociales en este siglo. El mundo definitivamente se ha escindido en dos: el mundo real, en el que tenemos oportunidades maravillosas como comernos un buen bistec y el mundo digital, donde contamos con grandes altavoces para decirle al mundo que existimos. Y no son incompatibles, pero en ambos somos nosotros. Y no solo somos nosotros. Somos la herencia de miles de años de cultura creada por otros seres humanos. En nuestro interior también habita Leonardo Da Vinci, Einstein o Galileo (quiero creer que también en ti. Se trata de mi primera muestra de optimismo). Nuestra vida es el resultado de millones de decisiones tomadas por los habitantes de este extraño planeta que nos han precedido en su larga historia. Y también nosotros somos corresponsables del mundo que habitamos. Lo podemos mejorar o lo podemos empeorar. Con nuestras decisiones y ese diario proceso de elección entre múltiples posibilidades, tenemos la oportunidad de mejorar vidas propias o ajenas. Es tan simple como eso. ¿En las redes sociales queremos destacar por nuestra capacidad para aportar ideas, consejos o argumentos o, por el contrario, queremos sacar la cabecita para que se visualicen nuestras carencias y nuestra mala educación?

Este Blog no se cansa de proponer otro modelo de sociedad, otro proyecto vital. Se trata, en resumen, de un modelo basado en escuchar lo mucho que aportan personas brillantes, en crear espacios de convivencia basados en el respeto y en promover la idea de que, si no tenemos nada que aportar, lo mejor es apartarse. Aporta o aparta.

Las redes sociales nos introducen en una especie de burbuja en la que se permite todo. Pero detrás de cada comentario hay un ser humano que toma decisiones. Y son esas decisiones las que nos sitúan en un lugar concreto del mundo. No te sigas equivocando con las tuyas. Quiero pensar que no nos llamarías fascistas en la cara. Es mi segunda dosis de optimismo.

Prometo fer-te riure si em segueixes a les xarxes socials (fes un click):

 Twitter

 Instagram

Facebook