Madridsplaining

Estimada, o no:

No me gusta cómo vistes. Esos pantalones te hacen arrugas y la camisa que llevas ya estaba pasada de moda para tu abuela. Creo que eliges mal la combinación de colores. Tampoco me gusta cómo caminas, con ese aire de superioridad que generas en cada movimiento. Cambia de peluquero. Ese peinado no te queda bien. Te hace parecer mayor. Intenta no enseñar los dientes cuando sonríes. Se te ven las encías y pareces un vampiro a punto de darse un banquete de hemoglobina. No te pintes tanto la cara. La pintura al óleo está muy bien para los museos. Sin embargo, en el rostro resulta excesivo. No fumes. A nadie le gustan los alientos con olor a cenicero. Haz deporte. Ya sé que hay una edad en la que todos padecemos sobrepeso, pero si te cuidas un poco mejorarás tu salud. Evita los desplazamientos en vehículo privado. Usa el transporte público. No saques a pasear a tu perro sin bozal.

Lo que acabas de leer es una auténtica porquería. Lo he puesto en cursiva porque no firmo ni una sola frase. Al escribirlo me estaba dando bastante asquito a mí mismo. ¿Y por qué lo he hecho? Se trata de una muestra de cómo cualquier persona puede sentirse cuando se realizan juicios de valor desde una distancia que desacredita el mensaje y con una potente carga de prepotencia y superioridad moral.

Una de las palabras que se ha puesto de moda en los últimos años es el mansplaining. Pondré un ejemplo de esta actitud tan machista. Cuando un hombre interrumpe a una mujer para explicarle algo de manera condescendiente, por el simple hecho de asumir que él tiene un mejor manejo del tema que se esté tratando, sin ningún tipo de prueba y desacreditando a su interlocutora simplemente por su género, eso es mansplaining. Cuando un hombre ve que una mujer está aparcando y empieza a decirle en qué momentos debe girar el volante, eso es mansplaining. Cuando un youtuber da consejos para ligarse a una chica, eso no es mansplaining. Eso es una gilipollez del tamaño de un piano.

Estoy seguro de que viniendo del espacio ideológico del que procedes, es muy probable que el mansplaining provoque en ti algo parecido a la repugnancia. Pues bien, ¿por qué existe esa tendencia a explicar Catalunya a los catalanes desde 600 Km. de distancia? ¿Qué aire de los valles castellanos o de la meseta central os da para que por un momento penséis que los catalanes estamos deseando que nos expliquéis cómo somos o nos deis consejos paternalistas? ¿Os habéis planteado el asquito que esa actitud nos provoca y que lo que ya se conoce como Madridsplaining es un fuerte elemento separador? No te diré que reflexiones porque podrías argumentar que es mansplaining. Aún así, sí manifiesto mi total amor por la empatía como principal combustible de la política. ¿Cuántos de vosotros os habéis reunido con Òmnium o la ANC para conocer de primera mano las reivindicaciones del independentismo? Dejo aquí la pregunta.

En segundo lugar, ¿qué es eso de la “lección”? Porque si te refieres al hecho de haber enviado a 9000 policías a dar hostias para evitar un referéndum, el asquito es doble. ¿Lección judicial? Pues para lección judicial la del Consejo de Europa del pasado 21 de junio que exigió la libertad de los presos políticos y la retirada de las euroórdenes contra los exiliados.  Eso sí fue una lección. Compruebo, eso sí, que el gobierno más progresista de la Historia sigue sin aprenderse la lección.

En resumen: la lección es que España no tiene sitio en Catalunya y que debéis dejar de ejercer ningún tipo de influencia sobre nuestras vidas. La lección es que no tenéis la más mínima autoridad moral para impartir lecciones a nadie. La lección es que el 1 de octubre de 2017 quedó demostrado que odiáis a los catalanes. La lección es que la “justicia” española pierde siempre en Europa. La lección es que NO HABÉIS ENTENDIDO NADA.

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