Odiáis el mundo

Estimado, o no:

Viendo cómo actuáis, es muy fácil llegar a una conclusión: el mundo no os gusta. Hay gente que odia el queso; otros, el humo de los cigarrillos y muchos más, odian el ruido. Los muy españoles y mucho españoles odiáis el mundo. No hay más explicación que ésa ante vuestras continuas muestras de intolerancia. Os habéis montado una película en la cabeza con una trama muy previsible y es que todo debe girar alrededor de la españolidad. España es el centro de la creación y todo lo demás molesta. Pero para vosotros el centro del mundo no es la España real, la multinacional, la multicultural, la diversa y rica, sino ese constructo de una España monolítica que es un resumen sincretista orientado a una visión rancia y casposa. Un poco de aquí, otro poco de allá, que si el flamenco, que si los toros, que si el fútbol, que si el ejército, la guardia civil y el rey, y ya está. No hay más. El resto os molesta, desequilibra esa idea simple con la que llenáis vuestros días.

Si viajáis al extranjero, habláis lentamente y gritando al camarero al tiempo que os indigna que no hable castellano. Os fastidia venir a Catalunya y que en las cenas de amigos unos hablen en catalán, otros en castellano y que todos disfruten de ese momento. Os rompe los esquemas. Y si viajáis a Euskadi, en vez de disfrutar de la belleza de esa preciosa nación, os obsesionáis con los rótulos y activáis vuestro modo ofendidito.

No sois cosmopolitas, sois colonizadores. Cada paso que os aleja de vuestro microcosmos, es un territorio que creéis conquistar y que os pertenece. Tenéis al Quijote metido en vena, pero no por sus ansias de aventuras sino por su mentalidad escapista de la realidad. Porque sí, porque sois muy españoles y mucho españoles y el lugar en el que ponéis vuestro culo ya es terreno conquistado. Eso significa que los demás deben adaptarse a vuestras carencias. Disponéis de los pueblos como si fuesen servidores de vuestras necesidades y jamás pensáis que sois invitados en la vida de alguien, pasajeros fugaces que deben pasar por los lugares con cierta discreción y, sobre todo, respetando vidas ajenas.

No os gusta el mundo. Lo odiáis. Como odiáis a España. Y es que sois los principales hispanófobos en estos tiempos de globalización. No os gusta la gente, los paisajes humanos os irritan. No os gusta que se hablen otras lenguas, que la paleta de colores de la piel humana sea un auténtico festival de fotogenia, ni que existan formas de vida diferentes. Odiáis con todas vuestras fuerzas el catalán, el euskera y el gallego. Por eso afirmo rotundamente que sois los principales hispanófobos. Nada tiene que ver el hecho de aportar una lengua y una cultura a un crisol de lenguas y culturas con la de desear que desaparezcan para que solamente sobreviva una: el castellano. Tenéis un enorme problema porque cuando se niega tantas veces la realidad es la propia realidad la que te margina convirtiéndote en un paria.

Por cierto, poco confías en la inteligencia de los españoles monolingües. Si no son capaces de encontrar la salida con el dibujito de la escalera mecánica o del ascensor, más vale que se queden en Villaboina de abajo contando nubes. Y lo del “vascuence”… chico, eres más antiguo que el escroto de Jiménez Losantos.

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