Carta a Pedro Sánchez

Estimado, o no, Presidente de este estado que no sabe ser nación:

Desconozco cuántos jóvenes han leído alguna vez el mensaje que envió Franco a los españoles antes de morirse biológicamente (moralmente llevaba décadas muerto) y prefiero no saber cuántos jóvenes creen que Franco es solamente algún actor de Hollywood. En todo caso, voy a dedicar esta carta a analizar un texto tan singular.

«Españoles:

   Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico.

Juro que he leído “que me acojona benigno en su presencia”.

En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales.

Hay que ser un puto psicópata para decir esto. Un año y ocho meses antes había asesinado a Salvador Puig Antich. ¡Maldito fascista con voz de castrato!

Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo.

Y aquí se justifica, como el violador que dice que la chica le provocó.

   Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido.

Aquí lo tenemos. Deja el chiringuito en manos del Borbón, futuro rey emirato y VISAbuelo de sus nietos.

   No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

   Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte, “¡Arriba España! ¡Viva España!”.»

Que sí, hombre, que sí, pedazo de excremento con bigote. ¡Asqueroso!

En fin… analicemos el texto que he destacado en negrita: mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

Artículo 2 de la irreformable y sacrosanta Constitución española: la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Lo pusieron como artículo 2 para disimular ya que el cuerpo les pedía incluirlo como primer y último artículo. Franco dice “mantened la unidad de las tierras de España” y la Constitución nos remarca que “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”. Una fotocopia del testamento de Franco. Indisoluble e indivisible, como un moco de cemento. ¡Olé! ¿No querías caldo? ¡Dos tazas! Indisoluble e indivisible. ¡Toma ya! Solo faltaba añadir un “innegociable”.

También me hace gracia lo de “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Traduzco: no os flipéis, no sois naciones sino nacionalidades, que es una nación marca Hacendado. Y lo de “solidaridad entre todas ellas” significa: los del Mediterráneo preparad la cartera porque os vamos a meter un espolio fiscal que “susvais a enterá”.

No tenéis cultura democrática. Carecéis por completo de las mínimas nociones de lo que es la libertad. Habéis saltado desde 1492 hasta la actualidad sin pasar por la Ilustración y los derechos humanos. Mantenéis vivo el espíritu de Franco con la excusa de una Constitución fraudulenta que ha envejecido peor que Ortega Cano. No tenéis ni la más repajolera de qué es el derecho a la autodeterminación. Y lo que es peor: no ofrecéis más alternativa que la sumisión porque una mayoría estructural (84% de la población) sigue decidiendo sobre una minoría (16%). No hay más. Bueno, sí que hay más: tribunales peperos que no se renuevan y la única esperanza de que la justicia sea europea porque justicia española es un oxímoron como música militar. Vaya panorama, Pedro. Vaya panorama.

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