JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA

Estimada, o no:

He barajado varios títulos a esta carta. No obstante, estos nueve JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA (uno por cada preso político) me ha parecido que trasladaba perfectamente mi estado de ánimo de esta semana. A la hostia descomunal del Consejo de Europa se une esa firma del rey que tanto ha cabreado a los muy españoles y mucho españoles. Uno pensaría que lo que pedís es una república. Sin embargo, creo que realmente a lo que aspiráis es a un Reich, con un führer muy führioso. En todo caso, me parto la caja (el tórax) viendo vuestras reacciones.

Recuerdo que cuando éramos unos niños y nos enfadábamos con algún amigo le decíamos “ya no tajunto”. Pues bien, los de las banderas españolas, hoy le están haciendo al pre-parado (con guion) un “no tajunto” en toda regla y, qué queréis que os diga, para un independentista como yo es un JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA que repetiré con el número adecuado de JA cuando vuelvan los exiliados. Lo haré como cuando le das de comer a un bebé. Mira… este JA por Toni Comín… este JA por Clara Ponsatí… esta JA por Carles Puigdemont… Consejo: ponte Netflix ese día.

Dices que “los borbones nunca han sido de fiar”. Y lo más maravilloso de todo es que no lo dice una independentista, sino una usuaria que tiene dos banderas españolas en su perfil con la bandera de España, bandera que en su interior posee un escudo con… tachán, tachán, la corona borbónica. Es como comerse un yoghourt de mocos y quejarse de que el envase es pequeño y hay poca cantidad.

En descargo del pre-parado debo decirte que seguramente ha firmado los indultos con desgana, como cuando das la autorización para una vasectomía. Que sí… que no quieres tener más polluelos, pero tampoco te gusta que te toquen el pajarito. Ya me entiendes.

Debo decir, sin embargo, que has entrado en la historia de este blog porque por primera vez estoy de acuerdo con la “estimada, o no” de turno. Al pasado me remito:

Felipe V quería ser rana, tenía episodios maniaco-depresivos, se dejó crecer tanto las uñas de los pies que apenas podía caminar y ni siquiera hablaba bien castellano (no fue culpa de TV3).

Luis I accedió al trono con 16 años, una edad para tener papel higiénico en la mesilla en caso de urgencia sexual más que para reinar un país.

Fernando VI persiguió a los gitanos (como Manuel Valls pero sin moreno “me aburría en el Ayuntamiento”. Este Borbón también tuvo sus “problemillas”. Le dio por morder a la gente y fingía que estaba muerto o era un fantasma. Corría o bailaba en ropa interior, le gustaba partirse el pecho con sus asistentes y no quería dormir en la cama. La relación de los monarcas con la cama es intensa. De hecho, te recuerdo que la historia de España ha alternado épocas de semen (uniones dinásticas), sangre (guerras) y lágrimas más mocos (1898). Hay más fluidos corporales involucrados en este país de Habsburgos y Borbones pero lo dejaré para algún texto más escatológico aún.

Y finalmente, siglos después, llegó un tipo que cazaba elefantes y que, según informaciones periodísticas de ámbito internacional, recibía comisiones, tenía cuentas en Suiza o Andorra, abdicó sin decir por qué y se piró a un hotel de lujo. Pues sí, también Borbón. Al final, los Borbones son como “Modern family”: cada temporada no es precisamente mejor que la anterior.

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