Lo que necesita el mundo

Estimado, o no:

La pregunta definitiva sobre el futuro y que rara vez nos hacemos es: ¿qué necesita el mundo? Cuando digo mundo hago referencia tanto al continente como al contenido; es decir, tanto a los 7.000.000.000.000.000.000.000.000 kilogramos que pesa la Tierra, como a todo lo que contiene, incluidos esos extraños seres con bracitos y piernas que hacen dieta cuando se acerca el verano.

¿Qué necesita el mundo? ¿Necesita oxígeno? Sí, porque hay animales que tenemos el vicio de respirar. ¿Agua? Por supuesto. Con el agua se hace hielo y con el hielo, mojitos. ¿Te imaginas un mundo sin mojitos? Yo no, mi “amol”. ¿El mundo necesita catedrales góticas? No lo sé, pero son muy bonitas y ya que están se me antoja lógico conservarlas. Además, así podemos reírnos al recordar que hay tipos que parecen gárgolas.

¿Necesita el mundo las obras de Picasso? Seguramente pero con matices. Si Picasso no se hubiese dedicado a la pintura sino a cantar, no tendríamos sus obras cubistas pero quizás hubiese inventado el reggeaton y “Las señoritas de Avignon” sería un cover de Daddy Yankee. Yo qué sé. ¿Y Messi? ¿Necesita el Barça los goles de Messi? Sí, pero ése es otro tema.

¿El mundo necesita racistas? No. Los racistas no lo mejoran, sino más bien al contrario. Que haya tipos que se crean de una raza superior no mejora la convivencia. ¿Y machistas? ¿Mejoran el mundo los machistas? Tampoco. Al menos, yo como hombre no les pido que se sientan superiores a las mujeres, ni que las menosprecien o las agredan. Más bien al contrario. Si quieren sentirse superiores a alguien, que elijan a una piedra como género inferior. Y si tienen ganas de ponerse violentos, que se la coman a mordiscos. Mejor dar trabajo a los dentistas que a los médicos forenses.

¿El mundo necesita a esas personas que sienten rabia ante la existencia de lenguas minorizadas? Según la opinión de una persona que está convencida de que somos lo que somos, más miles de años de cultura, no. ¿El mundo necesita el inglés? Of course. ¿Y el francés? Oui, bien sûr. ¿El mundo necesita el castellano? Pues claro. Aunque si este texto lo lee un paquistaní, desde su pueblo en el Punyab, se va a enterar de lo mismo que si tú lees un texto en panyabi. ¿Qué valor concederá ese señor al castellano entonces? Supongo que el mismo que el que tú concederás a un traductor minion-panyabi.

Y ahora llega la gran pregunta: ¿necesita el mundo el catalán? Según la cosmogonía nacionalista-monolítica-panhispana, no. De hecho, al nacionalista-monolítico-panhispano le molesta. Li fa nosa, como decimos en catalán. Li toca els collons, li destorba, li provoca coïssor genital, li deixa els picarols com un Chupa-Chups de maduixa. ¿Por qué?  Según la visión del mundo de una persona que está convencida de que somos lo que somos, más miles de años de cultura, ese odio hacia las lenguas ajenas resulta incomprensible. Pues eso, que no lo sé. Además, no acierto a comprender en qué mejora el mundo una persona que decide qué lenguas deben existir y qué lenguas no, qué lenguas son civilizatorias y qué lenguas son excrementos. Porque ya sabes que los records están para superarse y si damos validez a la teoría de que unas lenguas son útiles y otras no, un día quizás llegue otro señor que gritará estupideces en una cervecería y que proclamará que hay razas puras y razas impuras para después decidir quién tiene derecho a vivir y quién no. Y eso no mola nada, mi “amol”.

En resumen, veo la necesidad del oxígeno, del agua, de los mojitos, de las catedrales góticas, de Picasso, del inglés, del francés, del castellano, del panyabi y del catalán. Pero, sobre todo, veo la necesidad de los goles de Messi en el Barça. Además, hasta que se demuestre que las lenguas se mueven en los agujeros negros (no pienses mal), todas las lenguas son regionales ya que se hablan en regiones de este planeta de 7.000.000.000.000.000.000.000.000 kilogramos. Que esas regiones sean grandes o pequeñas dependerá, como de otras cosas, de su tamaño o de la afición que tuvieron en el pasado unos señores por colonizar territorios ajenos.

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