Sinónimo no es un señor griego

Estimado, o no:

Sinónimo no es un señor griego que hace youghourts que engordan y que mira con cara de sorpresa a una anciana que grita “joroña, que joroña”. Sinónimo, según afirma el diccionario de la RAE, sería “dicho de una palabra o de una expresión que, respecto de otra, tiene el mismo significado o muy parecido, como empezar y comenzar. Pero hay más ejemplos: inculto. ¿De qué otras maneras se puede uno referir a esas personas que la única lectura que tienen es la de la etiqueta del champú cuando hacen popó? Te dejo una lista (en este caso, tonta): analfabeto, atrasado, bárbaro, bestia, brutal, bruto, burdo, burro, idiota, ignaro, ignorante, iletrado, paleto, indocto, indocumentado, mostrenco, selvático, silvestre, tocho, vulgar, yermo y zafio. Me gusta especialmente el de ignaro. Tú llamas ignaro a un ignaro y se te queda mirando con la misma cara que un torero a un físico cuántico. 

Resulta curioso también investigar cómo es conocido el pene en diferentes países. Aquí decimos polla y todos sabemos a qué nos referimos. Pero, ¿adivinarías que un “arrollado de venas” es cómo llaman a tu cosita en Chile? Lo admito, la imagen es chunga, desagradable, sobrecogedora e inquietante. Pero para evitar esta imagen sobre el pene, en la República Dominicana a esta extensión retráctil se le llama también bichola, bimbín y bimbolo, que tanto podrían ser los nombres de tres payasos, como el nombre de tres pijos en Marbella. Pero hay más sinónimos: cadorcha, callaputas, chulapi, cumplesueños, chalomba, chota, chuncula, badajo… y toda la sección de frutas y verduras del supermercado: nabo, pepino, plátano, zanahoria… 

El caso es que, si haces una rápida búsqueda en la web de la Real Academia Española de la Lengua (¿he dicho lengua y no idioma? Mmmmm….) encontrarás la definición de idioma: “lengua de un pueblo o nación, o común a varios”. Y si buscas la segunda acepción en el mismo diccionario sobre la palabra lengua verás que afirma que es un “sistema de comunicación verbal propio de una comunidad humana y que cuenta generalmente con escritura”. “Pulutant”, como decía Núñez: lengua e idioma son sinónimos. Como polla y bichola, para que me entiendas. Y si lengua e idioma son sinónimos, voy a decir algo que será toda una epifanía en tu vida, un suceso mágico, algo como un orgasmo pero intelectual: los catalanohablantes piensan en catalán. ¿Qué? ¿Cómo te has quedado? También piensan en las vacaciones, en una buena calçotada, en por qué aún no tenemos gobierno o en lo aburrido que debe ser compartir una charla con Salvador Illa en una ídem desierta. 

Aclarado este punto, déjame que haga una reflexión final. Hay un tipo de personas que me producen cierta vergüenza ajena: los nuevos ricos horteras. Se compran relojes de oro y en pleno mes de enero se suben las mangas porque solo ellos tienen calor, se montan en su cochazo para comprar el pan y dejar el vehículo en doble fila con la intención de que lo vea todo el mundo y siempre hablan en voz alta de sus vacaciones en Pijolandia. ¿Se producen actitudes parecidas en el nacionalismo español? Por supuesto. Uno de los síntomas más claros de Mister Complejines es que anide en el marco mental la idea de que solo se puede estudiar física en castellano, solo puedes viajar al extranjero con el castellano o solo puedes hablar con tu perro en castellano. Y no es así. Los croatas estudian física en croata, los catalanes podemos hablar catalán en Andorra y los daneses hablan en danés con su perro. Haz la prueba. Dile a un perro “jeg lægger maden til dig” y ya verás cómo te mueve el rabo o la cola. La suya, lógicamente. 

Prometo fer-te riure si em segueixes a les xarxes socials (fes un click):

 Twitter

 Instagram

Facebook 

youtube