Sálvese quien pueda

Estimada, o no:

Leo atónito tu frívola afirmación y no puedo sino ejercitar mis dedos ante el teclado de ordenador para compartir contigo esta extraña manía que tengo de escribir tonticartas ante tonticomentarios. No voy a entrar en valoraciones estéticas sobre el rey o sobre el presidente del gobierno. Ante la falta de libertad de expresión que padecemos en esta “democracia plena” prefiero quedarme en un nivel de caca, culo, pis y chistecitos tontorrones. He decidido idiotizarme (aún más), sumergirme en un estado de autoanestesia emocional, dejar que mis neuronas se pudran en un nirvana catatónico para evitar ponerme de más mala leche aún. Me rindo. Habéis ganado. La mediocridad ha vencido. Las chorradas se han adueñado del espacio político y ya nada espero de quienes gestionarán los 323.996 millones de euros de los Presupuestos Generales del Estado para 2021. He decidido dimitir como interesado en la actualidad y hacer del nihilismo, el sarcasmo y el sálvese quien pueda mi ideario diario (me encantan las cacofonías). Por eso, déjame que resuma en este breve comunicado de urgencia qué impresiones han recibido mi maltrecha mente ante el despliegue de medios intelectuales que has realizado.

En primer lugar, quiero preguntarte a qué obedece ese gesto consistente en plantar el culo en la bola del mundo y, concretamente, en Sudamérica. ¿No sería más lógico poner el culo en España, que es a lo que ha quedado reducido el imperio español? Además, es donde tienes situada la silla ministerial. Puestos a elegir, yo hubiese puesto el culo en el trópico. Estamos en febrero y siempre sienta bien tener el pompis bien calentito y sabrosón. Por otra parte, ¿los socialistas no veis películas? Y es que, como dije en Twitter:

Pero vayamos al tema central de este texto: me gustaría pedirte que hicieras la misma valoración con otros reyes de España. Por ejemplo, ¿verías a este Habsburgo anunciar cápsulas de café como George Clooney? 

Pero vayamos al tema central de este texto: me gustaría pedirte que hicieras la misma valoración con otros reyes de España. Por ejemplo, ¿verías a este Habsburgo anunciar cápsulas de café como George Clooney? 

El hechizado, lo llamaban. Por no llamarlo el carahuevo, claro. La ‘Gaceta de Madrid’ anunció de esta manera el nacimiento del anhelado príncipe: “Un robusto varón, de hermosísimas facciones, cabeza proporcionada, pelo negro y algo abultado de carnes”. Efectivamente, ya había Marhuendas en el siglo XVII. ¿Y de los Borbones no dices nada, bloguero cobarde? Pues sí lo diré, hater previsible. Quiero pedirte también la opinión sobre este Borbón. 

A este lo llamaron “el deseado”. Sí que iban calientes en el siglo XVIII. Lo cierto es que recibió este sobrenombre porque cualquier cosa sería mejor que el boss anterior, Pepe Botella. Aunque viniendo de un “botella”, yo le habría puesto el “tapa” (¡diosssssss, qué chiste tan malo!). 

En fin, Margarita, estoy en ese momento de mi vida en el que siento la imperiosa necesidad de desconectar de la realidad. Los porros me dan dolor de cabeza, el alcohol no me gusta, Netflix empieza a aburrirme y la realidad me expulsa. ¿Qué nos queda ya sino el sálvese quien pueda?

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