El ombligo del mundo

Estimados, o no, chiringuiteros:

¡Estoy indignado! ¿Dónde vamos a ir a parar con tanto libertinaje? ¿Jugadores vascos hablando en euskera entre sí? ¡Cómo está el mundo hoy en día! Apuesto lo que sea a que en la Premier League los jugadores hablan en inglés, en la Bundesliga hablan en alemán y en el precioso campeonato de fútbol delfín hablan en la lengua de los delfines. ¡Con lo útil que resulta el castellano en el mundo! ¿Habéis visto a los delfines hablando en castellano? Una delicia. Solo saben pronunciar la letra erre. RRRRRRRRRRrrrrrrrrrr. Pero por algo se empieza.

Yo, qué queréis que os diga, me he hecho mayor. Ahora me miro al espejo y veo a un tipo maduro y con manchas en la piel. Como un plátano pero menos amarillo y astringente. Y es que, excepto en el dentista y en España, el tiempo pasa muy deprisa. De todas maneras, llega un día en el que las gilipolleces ya no te provocan tantas risas. Quizás es porque todo se hace más urgente. Por ejemplo, enciendes la tele y ves a Pedro Sánchez o Pablo Casado hablando y piensas, ¿cuántos segundos de mi vida estoy dispuesto a perder? ¿Cuánto dura un orgasmo, por ejemplo? Segundos. Pero, ¿esos segundos son equivalentes a escuchar a Fernando Simón con voz de pitufo resacoso? Pues no. Puestos a invertir en segundos, no me voy a sentar a ver lo que dice ese tipo cuando hay tan poco tiempo por vivir. Por eso, chiringuiteros de este mundo. Aprovechad el tiempo. No intentéis averiguar por qué los vascos hablan euskera o los catalanes decimos “no em toquis els collons amb les teves collonades”. No lo sabréis jamás. Y no será porque no os lo hemos explicado. Es porque os miráis demasiado el ombligo. Se trata de una cuestión de consumo de energía. Es biología, pura y dura. Porque si te pasas el día mirándote la pelusilla del ombligo, creyéndote el centro del universo y sintiéndote formar parte de un imperio que no existe, después ya no queda energía para otras cosas. 

Miguel Bosé. Todos sabemos en qué invierte su energía, ¿no? ¿Le vas a pedir que además gane el Nobel de Literatura? ¡Imposible! El tipo está ocupado inventándose conspiranoias, mirando a todos los vacunados por si les han salido branquias. Pues con vosotros sucede algo parecido. Por eso, estimados, o no, chiringuiteros, dejadme que os dé un consejo. Seguid contemplando vuestro ombligo supremacista. Clavad la mirada en ese extraño lugar de vuestro cuerpo, mitad caverna, mitad bosque de vello y pelusillas. Porque cuanto más os miréis el ombligo, menos os daréis cuenta de que España seguirá perdiendo territorios. 

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