Asta el hinfinito y más haya

Estimado, o no:

Te trataré como si fueses un guardia civil troll porque sospecho que tienes más pelos en el pecho que Espinete y porque algo me dice en mi intuición tuitera que formas parte de esa estirpe de Dunning-Kruger que se aburre en el cuartel y se hace pasar por mujer. Freud fliparía. Sí, también conmigo.

Voy a emplear un lenguaje entre sarcástico y culto. Sarcástico porque es mi forma de defenderme de un mundo con inflación de idiotas y culto porque, al fin y al cabo, me lo puedo permitir después de años intentando mejorar a aquel adolescente que no sabía qué papel tenía en la realidad. Estamos en un lugar en el que te acusan de pedante si intentas devolver al mundo lo que te ha dado tras un período de formación y una cierta vocación por el aprendizaje. En todo caso, intentaré ser pedagógico con la esperanza de que personas dispuestas a cambiar de opinión revisen su marco mental.

No hay lenguas universales. Ni una. Ni siquiera el chino mandarín. Cuando el 2021 llegue al 31 de diciembre, esta bola de 12.742 Km de diámetro que gira alrededor del sol y cuyos habitantes giramos alrededor de nuestro ombligo, tendrá aproximadamente 7.600 millones de personas (me quedé corto en mi tuit). El chino mandarín lo hablan 1.200 millones de personas. Eso significa que 6.400 millones de personas, cuando acabe el año, seremos incapaces de saber qué significa 我为所有移动的东西都拉屎. Te lo traduzco. Es algo parecido a “me cago en todo lo que se mueve”. Al menos, es el resultado que me ha dado el traductor de Google. No sé si es lo que un ciudadano chino diría al golpearse el dedo con un martillo. ¿Calificarías de universal el chino mandarín cuando hablamos de 6.400 millones de personas frente a 1.200? O quizás es que no sabes lo que significa la palabra universal. Vayamos al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. La acepción que quizás vaya mejor al tema es “que pertenece o se extiende a todo el mundo, a todos los países, a todos los tiempos”. Por lo tanto, podríamos decir que el amor, el odio, las ganas de ser libre, el valor de la justicia o las hemorroides, los granos con pus o la halitosis son universales. ¿Estás de acuerdo? Me da igual. Era un truquillo narrativo.

Pues no. El castellano NO es una lengua universal. No pertenece o se extiende a todo el mundo, a todos los países, a todos los tiempos. Lo que sucede es que España ha sido educada en una idea, en un pensamiento monolítico que se ha extendido más allá del tiempo: el imperio en el que nunca se ponía el sol. Pero eso acabó. Game over. No more. Finito. Ahora tiene más habitantes Facebook que los que tuvo el imperio español. ¿Que el castellano lo hablan muchas personas? Cierto. ¿Qué se enseñó a base de hostias? Pues también. ¿Es bueno saber castellano? Sí, claro. ¿Es útil en todo el mundo? Pues va a ser que no. Si el 92,4% de la población mundial no lo habla, sería lógico aplicar un cierto sentimiento de humildad en tu sistema de creencias. ¿Qué el catalán lo hablamos menos personas que el castellano? Sí. Pero en nuestra comunidad lingüística nos resulta muy útil. Como el noruego, el croata o el danés lo es para los noruegos, croatas o daneses, a pesar de tener menos hablantes que el catalán. 

Ayer empecé a leer lo que escribes en Twitter y solo se me ocurre calificarlo de terrorismo ortográfico. La ortografía me preocupa relativamente poco en otras personas porque entre un ladrón culto y un analfabeto majo me quedo con el segundo tipo. Sin embargo, creo que en los espacios públicos (como Twitter) comunicamos opiniones. Y, sinceramente, creo que las mejores opiniones son las que se formulan desde el conocimiento y la reflexión personal. Llámame arriesgado. ¡Arriesgado! Por este motivo y prometiendo nuevas cartas dirigidas a ese desconocido de pelo en pecho, solo me queda animarte a que sigas defendiendo lo que defiendes y del mismo modo que lo haces. No cambies. Porque cuantas más personas defiendan lo que defiendes del mismo modo en que tú lo defiendes, más argumentos nos darás a los que defendemos una sociedad inteligente. Porque ha quedado demostrado en demasiadas ocasiones que la sostenibilidad de una sociedad pasa por la inteligencia y no por la mediocridad. 

Prometo fer-te riure si em segueixes a les xarxes socials (fes un click):

 Twitter

 Instagram

Facebook 

youtube