Carta a Carlos Carrizosa

Estimado, o no:

He visto vuestra propaganda electoral y tengo la piel como una gallina siberiana. No me deis estos sustos, por favor. Pero vamos a ver, ¿qué le pasa a este hombre? ¡Parece que le esté dando un infarto, una embolia o todo junto! ¿De dónde habéis sacado la foto? Ah, ya… de Shutterstock. Ni siquiera habéis contratado a un fotógrafo. Con la que está cayendo y no queréis contribuir a la economía española contratando a un fotógrafo español para que os haga la foto de un yonqui con frío. Porque, admitámoslo, es raro abrazarse a uno mismo. Y que conste que estoy muy a favor de la autoestima. Ya me entendéis. Pero abrazarse a uno mismo… no sé… es como el último paso antes de abrirse una cuenta en Tinder o apuntarse a un crucero de solteros. Ya sé que no es el mejor momento para abrazarse a un desconocido, especialmente si ese desconocido es carterista. Pero esta foto…

El caso es que soy cinéfilo y me gusta el género de terror. Vivir en una colonia española es lo que tiene. Uno debe acostumbrarse al miedo desde muy pequeño. Al fin y al cabo, soy de los que se quedaban hasta el final de la programación cuando solo había un canal y ponían el vídeo con las caras de los reyes y sonaba el chimpún, chimpún del himno de España (sí, niños, eso sucedía en este país tan norcoreano).  Y como soy aficionado al terror y en mi maltrecha mente tengo almacenadas las imágenes de vampiros, hombres-lobo, zombis y Federico Jiménez-Losantos, no he podido sino buscar la imagen que mi subconsciente me ha regalado cuando he visto vuestra banderola.

Mola, ¿no? Quizás es el antes y el después de vuestros resultados electorales o la imagen del último votante de Ciudadanos que esperaba tener un alcalde catalán. Lo cierto es que da mal rollo. De todas maneras, ya es eso. En mi humilde opinión de indepe separatista y malo muy malote, todo lo que rodea a Ciudadanos es de un mal rollo brutal. Estamos hablando del partido de las performances en el Parlament, de los paseos por los pueblos y ciudades de los presos políticos y exiliados, de los conflictos lingüísticos inexistentes y de la confrontación como único argumento. Sigo sin saber si sois de izquierdas o de derechas. Perdón, sí lo sé: sois más fachas que el bigote translúcido de Aznar. Lo que sucede es que os habéis dedicado durante estos años a convertir la demagogia, el menosprecio y la agresividad en el ideario de vuestra farsa, vendiendo una imagen de supuesto progresismo que ha degenerado en un ultranacionalismo patético.

En fin, Carlos, que sí, llenad Catalunya de fotos de ancianos con embolias que habréis comprado en una web, aderezad vuestros discursos con la misma mierda demagógica de siempre y seguid siendo tan irrelevantes como hasta ahora. Porque después de UPyD sois los próximos. 

Por cierto, yo de vosotros iría retirando la campaña porque el señor Shutterstock quizás se enfade con vosotros. De nada. ¿Sois vosotros los que os llenáis la boca hablando del respecto a las normas y del imperio de la ley? Pues vaya. Venga, te dejo. Recuerdos a Albert Rivera, expresidente de nada. Me voy a poner la camisa de fuerza. No me hagáis una foto. 🙂

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