Planetas sin vida inteligente @Alien_Tuitero

Estimado, o no:

Por el momento, solo se ha descubierto vida inteligente en la Tierra, aunque hay ocasiones en las que viendo el material neuronal que hay en este planeta achatado por los polos, no estoy del todo seguro. En todo caso sorprende que un extraterrestre haya venido a España desde un planeta sin vida inteligente. Supongo que debe ser el lugar de la Tierra en el que te sientes más cómodo. Y es que en el país de Carlos II, el hechizado; Juana, la Loca y Juan Carlos I, el fugado, todo te resultará más fácil.

Pero no estoy aquí para interesarme por tu Erasmus alienígena sino para aclararte algunos conceptos. La democracia es una forma de gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones políticas. Ésa es la teoría. En la práctica la cosa se complica porque hay otros poderes en los que el pueblo no tiene ni voz, ni voto (¿o es que has votado a Florentino Pérez?). En todo caso, vamos a creernos que en una democracia la soberanía pertenece al pueblo. Sí, pero, ¿a qué pueblo? ¿Quién es el demo? ¿Quién es el pueblo? Tal como está organizado el Estado español, el demo debe ser, supongo, el pueblo español. ¿Y si una parte de ese Estado, una nación histórica, cultural y política, decide que quiere preguntar a su demo si está de acuerdo en seguir jugando con esas reglas o prefiere un nuevo tablero y unas nuevas reglas? Caben dos soluciones: las hostias o las urnas. Cierto es que los cambios de fronteras en Europa han venido sobre todo (y digámoslo claro) de los polvos entre familias reales y de las hostias que éstas promovían para ampliar sus dominios. Pues sí, los reyes han tenido el vicio de querer que sus territorios fuesen cada vez más grandes. Supongo que en eso se parecen a los perros que se suben en la cama para pasar la noche con sus amigos humanos. Ya sabemos cómo acaba siempre: los humanos en un rinconcito mientras el chucho duerme a pata suelta. Qué diferente sería ahora el planeta si los reyes se hubiesen entretenido en copular con dinero público, aceptar comisiones, evadir impuestos y salir por piernas si la cosa se ponía fea. Probablemente se habrían sustituido las guerras por unos cuantos hijos bastardos y muchas más ganas de acabar con los dolores de cabeza de los monarcas como se acabó con los de Luis XVI. 

Pues si aceptamos que las hostias no suponen una manera civilizada de solucionar los conflictos en el siglo XXI, nos quedan otras opciones. Un sorteo con dos bolitas: Catalunya independiente sí y Catalunya independiente no, parece una solución poco democrática. Y si además el sorteo lo hacen los niños de San Ildefonso, casi prefiero las hostias (bueno, va… una guerra de almohadas). El Pito, pito, gorgorito, ¿dónde vas tú tan bonito? A la era verdadera,  pin, pan, pun, fuera, tampoco parece una buena solución. Es probable que el exgeneral de los 26 millones de fusilados interprete mal eso de “pin, pan, pun, fuera”. Por lo tanto, lo más sensato sería emplear urnas. Efectivamente, extraterrestre verde y alelado que viene de un planeta sin vida inteligente, eso se intentó el 1 de octubre de 2017. ¿Y a que no adivinas cuál fue la respuesta del Estado español? No, no fue sexo. Hostias. Muchas hostias. Legales, pero hostias. Porque una cosa es la ley y otra, muy diferente, la democracia. Hitler tenía leyes, Franco tenía leyes y Mussolini tenía leyes. Pero ninguno de ellos se relacionó jamás con la democracia. Eso sí, hostias tenían muchas.

Dices que el mensaje independentista es “un país para todos, pero como nosotros digamos”. Una parte de razón tienes porque, efectivamente, éste debe ser un país para todos. Y es que España no es un país para todos. No para los catalanohablantes que ven cómo sigue estando prohibido que un político catalán pueda hablar en su lengua en el Congreso, o para los catalanes que vivimos cada año con 16.000 millones de euros menos para nuestras políticas sociales, educativas o sanitarias. Y por supuesto, no es un país para todos cuando a los catalanes que quieren seguir viviendo como ciudadanos españoles les basta con respirar y a los que no estamos de acuerdo con ese presente y ese futuro se nos niega ser sujetos políticos, relegándonos solamente a la obligatoriedad de ser contribuyentes. Pues no, España no es un país para todos pero, eso sí, es un país hecho como ellos dicen. Y este “ellos” es una mayoría demográfica, que no democrática. Porque aunque el 100% de los catalanes quisiésemos la independencia, seguiríamos siendo solamente el 16% de la población de ese demo. ¿Realmente eso es democracia? ¿Seguro?

Por este motivo, te puedes hacer las trampas que quieras, pero hasta que el demo catalán no pueda decidir su futuro sin que señores con muy mala hostia y cara de comer croquetas congeladas vengan a repartir puntos de sutura en las cabezas, mucha legitimidad no tenéis. Y menos, si venís de un lugar en el que sólo hay tipos verdes con los ojos muy grandes y sin un triste pene al que darle alguna alegría campechana de vez en cuando. 

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