Cuando te enseñan mal

Estimado, o no:

Cada vez me gustan más las redes sociales. De alguna manera, es como el olor a lavabo de estación de tren: cuanto más rato estás en ellos, menos notas el olor que hacen. O como los anuncios de Tampax o el rey campechano: cuanto más los miras, más propiedades descubres. Y es que las redes sociales, para pesimistas vocacionales como yo, son el mejor alimento para demostrar que nos vamos a la mierda. No quiero darte la chapa a estas horas de la mañana pero he visto una encuesta en la que los que no se quieren vacunar contra la COVID superaban a los que sí queremos hacerlo. Pues nada, lo que no te mata, te hace más fuerte (hasta que te mata, claro). Nota del autor de este escrito: paso de los que se piensan más inteligentes que los científicos, de los que ven conspiraciones hasta en la etiqueta del champú, de los hijos bastardos de Dunning-Kruger y de los que se piensan que acabar la ESO y mirar tertulias equivale a treinta años de experiencia en una profesión. Por eso, os lo advierto, no me llenéis los comentarios de este artículo con mierdas negacionistas y críticas a las multinacionales cuando llenáis vuestra panza de 4000 Kcal diarias o grasas que podrían fabricar chalecos antibalas, os metéis en los pulmones dosis de nicotina que provocan que vuestros dientes parezcan la sonrisa de un murciélago y hacéis menos deporte que el fémur de Franco. Eso sí, no os pongáis vacunas. No vaya a ser que enferméis. “Es que las multinacionales quieren nuestros datos”. What the fuck? ¡Si vuestros datos personales figuran hasta en la tarjeta descuento del prostíbulo Manolito, lo que no te hago a mano, te lo haces solito!

Pero vayamos al tema. ¿Así que Catalunya es una ciudad? Pues muy bien. Una ciudad de 32,108 km². ¡La hostia, nene! Peazo de metro que tenemos. Ríete del de Tokio. La línea Sant Carles de la Ràpita-Viella es un poco larga pero con la T10 de 512 zonas sale muy barata. Y no sólo eso: acabo de ver a Ada Colau dando vueltas al Lago de Puigcerdà mientras pinta las calles de colorines con su urbanismo táctico. Que no, Ada, que no eres la alcaldesa de Catalunya.

Y qué decir de tus amplios conocimientos lingüísticos. En Catalunya se habla primero español y después catalán, ¿no? Algo así como: ¿has visto el mando a distancia de la tele? Vull veure el telenotícies però no el trobo.

Pues nada, majete, podrías haber resumido tu ensayo sociolingüístico con un “catalanes: sois la pelusilla del ombligo de España” y así habríamos acabado antes. Por cierto, si ves a Ada Colau pintando la Vall de Boí, dile de mi parte que vuelva. Que los tribunales españoles nos dejen sin presidentes, no significa que ella lo sea.

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