El catalán de Schrödinger

Estimado, o no:

A veces, si duermo bien, me despierto optimista. Cuando entro en Twitter ese optimismo se desvanece. Y es que he hecho esfuerzos por entender a los Caspa boys pero creo que estamos en frecuencias diferentes. ¿Sabes como cuando buscas una emisora de radio con música clásica pero sólo te sale reggeaton? Tú ya sabes, niña. El caso es que he leído tu tuit y no sé cómo encarar esta carta. Puedo irme a la filosofía, por ejemplo, y explicarte qué es una paradoja. Con el ánimo de no enrollarme mucho te diré que una paradoja es un hecho o una frase que se opone a los principios de la lógica. Es decir, por ejemplo: a los mítings de Ciudadanos ya no va nadie porque está lleno de gente. Pues no. A los mítings de Ciudadanos no va nadie porque están más pasados de moda que llevar un peine en el bolsillo. Bueno, lo del “no va nadie porque está lleno de gente” es una paradoja aunque no se refiera a ese partido de histéricos sin público. ¿Lo has entendido? Eso sí, no confundas la paradoja con el sofisma. Un sofisma es un argumento falso con apariencia de verdad. Es como decir que el rey emirato está en un hotel porque le gusta el self service y las habitaciones están muy limpias. No. El campechano está viviendo en un hotel de los Emiratos Árabes porque ha huido, ha tomado las de Villadiego, se ha pirado, se ha multiplicado por cero o, como decimos en Catalunya: ha escampat la boira. ¿Entiendes la diferencia entre paradoja y sofisma? 

Por lo tanto, tu frase es una paradoja. Analicémosla. “No sé Catalán, lo importante es entenderlo”. What? Si no sabes catalán, no lo entiendes, y si lo entiendes, es que lo sabes. Es como decir, “no fumo, lo importante es llenarte los pulmones de nicotina” o “no tengo sexo, lo importante es no pasar de diez diarios”. 

En definitiva, has inventado el catalán de Schrödinger, aquél que no se sabe, pero se entiende y, al mismo tiempo, se entiende pero no se sabe. Esto es una serie de Netflix de la hostia: “experto lingüista descubre lengua que se sabe sin entenderla y se entiende sin saberla. En su proceso de investigación por la bolera del Splau, un desconocido le envía un mensaje al móvil con la publicidad de un restaurante chino que dice “pruebe nuestros calcots con soja”. A partir de ese momento, debe superar pruebas tan difíciles como lograr que Siri le entienda cuando verbaliza un “pots trucar a la meva mare per saber si he de comprar alguna cosa al Mercadona?”. 

Me despido con una pequeña reflexión. He observado que en cuatro años has conseguido 23 seguidores. ¿No será que Twitter tiene un algoritmo que evita el exceso de seguidores en algunas cuentas para que los usuarios que tienen problemas con escribir sujeto, verbo y predicado no sufran crisis existenciales? Piensa en ello o, como diría el campechano: pienso en ella.