Cuanto más conozco a los de la banderita española en Twitter, más quiero a los paramecios

otro imbécil

Estimado, o no:

Cuanto más conozco a los de la banderita española en Twitter, más quiero a los paramecios. Y aunque necios rime con paramecios, siempre me resultan más simpáticos los segundos que los primeros. Te explico el porqué.

Según la Wikipedia, los paramecios (género Paramecium) son protistas ciliados con forma ovalada, habituales en aguas dulces estancadas con abundante materia orgánica, como charcos y estanques. Son probablemente los seres unicelulares mejor conocidos y los protozoos ciliados más estudiados por la ciencia. El tamaño ordinario de las especies de paramecios está comprendido entre 0,05 y 0,33 milímetros. Los paramecios son pequeñitos, no hablan, no opinan en Twitter y, como máximo, debes evitar beber el agua en que veranean. En muchas ocasiones, además, se reproducen de manera asexuada. Nunca verás a dos paramecios limpiándose las encías a besos en un cine mientras el de atrás intenta ver la peli, ni uno de ellos agrederá al otro basándose en ningún heteropatriarcado ancestral.

Los paramecios nunca han enviado a policías a agredir a otros seres porque estos querían votar, jamás han discutido sobre temas que no conocen y no consta ningún estudio que afirme que los paramecios nieguen la diversidad lingüística (tampoco la alaban, debo decir. Pero, al menos, no expresan en una red de 500 millones de usuarios que la utilidad de las lenguas depende del número de hablantes). Los paramecios nunca han argumentado que los daneses o los noruegos (que tienen idiomas con una comunidad hablante inferior a la que tiene el catalán, por ejemplo) deban renunciar a su lengua o que van camino de extinguirse en dos generaciones. Me caen bien los paramecios. Los paramecios jamás pensarán que el castellano triunfó en el sur de América porque los profesores eran simpáticos, las aulas disponían de la tecnología más avanzada y la política de precios de las academias era realmente competitiva. Eso sí, tampoco son conscientes los paramecios de que el castellano se impuso por la fuerza, con pólvora, sangre y un “ahora te voy a dar una Biblia y una lengua para que te entretengas un rato mientras me quedo con tus tierras”. Eso los paramecios no lo saben. Pero algunos en Twitter, tampoco.

Los paramecios desconocen que el Instituto Cervantes o la Real Academia Española de la Lengua nos cuestan dinero. Dinero público. De todos. Algunos en Twitter, al parecer, tampoco. Y finalmente, los paramecios jamás han leído el artículo 3 de la sacrosanta y casi inmaculada Constitución Española (digo, casi, porque el 135 lo modificó la Merkel con un guiño de ojo). Y como los paramecios no han leído el manual de instrucciones de la fracasada transición, desconocen que este texto dice que “la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”. Pero, por lo que leo en Twitter, y vista la agresividad del nacionalismo colonialista español, la Constitución es como el manual de instrucciones de una caja de preservativos: lees lo que te interesa y a veces lo más importante, como es la fecha de caducidad, se pasa por alto. Pero eso un paramecio jamás lo haría. Lo sé, no necesitan preservativos. Aunque, visto lo visto, cada vez los encuentro más imprescindibles.

Prometo fer-te riure si em segueixes a les xarxes socials (fes un click):

logotw Twitter

1024px-Instagram_logo_2016 Instagram

UnknownFacebook

youtube

Compra el meu llibre:

poster