Matrix con botijo

tonto

Estimado, o no:

La noche de ayer fue intensa en Twitter. Y es que con lo que se dijo en los hashtags “GraciasMajestad” y “JuanCarlosI” se pueden escribir varios libros de sociología, unos cuantos números de la revista “Paracaidistas con farola” y, sobre todo, varios tratados de anatomía humana. Dicen que producimos una media de uno a dos litros de saliva por día pero es que con las babas vertidas ayer en Twitter es posible ablandar toda la producción anual de galletas Campurrianas. ¡Qué cosa! ¡Qué país de disminuidos emocionales! ¡Qué lluvia de babas! Si es que no hay por dónde agarrar el tema.

Cuando un relato es insostenible por su falta de credibilidad yo lo llamo “momento Caperucita”. Y es que el cuento de Caperucita tiene varias inconsistencias, como el hecho de que una madre envíe a su hija a un bosque en el que sabe que hay un lobo. Pero la escena en la que el cazador le abre la barriga al lobo y salen la niña y la abuela, es de guionista pasado de psicotrópicos. Lo mismo me ha sucedido con todo el relato campechano. Lo voy a explicar de una manera esquemática:

a) Si con el juicio del procés, el facherío se ha pasado años afirmando que la justicia española es la más garantista del mundo mundial, ¿por qué te piras? Si eres inocente, el tablero es tuyo, las fichas son tuyas, los árbitros son tuyos y las babas son de otros, quédate. Demuestra que eres inocente. No, señor juez, con Corinna jugábamos al Monopoly, los señores esos que visten raro me hacían regalos porque les caía bien y las cuentas en Suiza las tenía porque me dieron ollas de cocina y cuchillos japoneses si metía la nómina.

b) Si te piras es porque lo que se comenta en Suiza y en la prensa internacional es cierto. Y si es cierto, ¿a qué viene esa lluvia de babas? ¿Desde cuándo el patriotismo se demuestra follando con dinero ajeno, aceptando comisiones y defraudando a Hacienda? En un país medio normal, con unos valores morales medio normales y una cultura democrática medio normal, eso debería suponer una vergüenza nacional inmensa. No sé lo que pasaría en el Reino Unido, pero es que no me imagino a Isabel II en modo “tráeme a otro churri” o “ven paca, jeque, que el business te lo hago más baratito a cambio de lo que tú sabes, my dear”.

Cada vez estoy más convencido de que hemos de leer los libros de Historia, no para aprendernos fechas de memoria que sólo sirven para ganar al Trivial, sino para descifrar el entramado emocional que hay detrás. Saber qué sentía un romano al final del imperio, Luis XVI cuando se aproximaba su momento Thelma & Louise (no pierdan la cabeza y no perderán la cabeza), el vigía del Titanic que vió de repente un iceberg ante sus narices, Nicolás II durante su detención en Tsárskoye Seló… Ésa es la Historia más importante porque la Historia trata de seres humanos. España vive su momento Caperucita y resulta muy desalentador que muchos españoles, en vez de ver que su país está en un momento de total decadencia, se dediquen a la borrasca de babas con esa alegría y desparpajo. En fin… esto es una realidad paralela, un Matrix con botijo.

Prometo fer-te riure si em segueixes a les xarxes socials (fes un click):

logotw Twitter

1024px-Instagram_logo_2016 Instagram

UnknownFacebook

youtube

 

 

 

 

Compra el meu llibre:

poster