Microcuento sobre bolígrafos y globos de helio

podemos

Estimados, o no, votantes de Podemos:

Si sujeto un bolígrafo y abro la mano, el bolígrafo se caerá al suelo. En cambio, si sujeto un globo de helio y abro la mano, el globo ascenderá hasta perderse como un voto de Podemos. Eso no significa que el sistema sea incoherente. El sistema nos dice que hay leyes físicas que interactúan y que, según las circunstancias, unas predominan sobre otras.

Coherencia, maravillosa palabra. La segunda acepción del diccionario de la RAE dice que es la “actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan”. La coherencia aumenta las posibilidades de dormir bien porque lo que piensas, lo que dices y lo que haces caminan al mismo ritmo. Eso sí, también ser un cínico puede provocar que duermas muy bien. Cuando te da igual que lo que piensas, lo que dices y lo que haces vaya más descoordinado que un desfile de yonquis de Trainspotting, parece lógico que la voz de la conciencia se tome unas vacaciones hasta que tu sistema de creencias no sea una fiesta de la espuma en Chernobyl.

Es difícil ser coherente durante toda la vida. Cambiamos, de acuerdo. Cambiamos porque las circunstancias cambian, porque maduramos o porque juzgamos o valoramos las cosas de un modo diferente. Sí, es la vida. Quizás el adulto en el que nos hemos convertido caería mal al joven que fuimos o quizás no. Quizás ese adulto es más sensato, más sabio y toma mejores decisiones. El problema es cuando el cinismo o un sistema totalmente incoherente provoca dos marcos mentales antagónicos al mismo tiempo, cuando somos un gato de Schrödinger que está vivo y muerto, que es de izquierdas y de derechas, racista y no racista, neoliberal y comunista, a favor de la autodeterminación de unos y en contra de la de otros… Eso constituye un sistema incoherente y, por lo tanto, de poca fiabilidad. Nadie regalaría entonces un globo de helio a un niño por temor a que, sin responder a ninguna causa, se le cayera encima del pie y muchos atarían los bolígrafos a las mesas, por si acaso.

El Estado español posee una variable que constituye una enorme maquinaria de incoherencia en los espacios políticos supuestamente de izquierdas: la unidad de España. Ésta entra en cualquier lugar para desestabilizar el sistema, para generar dudas y para desalojar cualquier posibilidad de coherencia. La unidad de España en la derecha cohesiona pero en la izquierda es generadora de entropía, de caos, de incertidumbre. Y eso, lo que produce, sobre todo, es desconfianza.

Ya hace años que no confío en el Estado español precisamente por esa incoherencia. Sin embargo, cuando la anormalidad se vuelve normal, los valores se invierten y entras en el mundo al revés de Stranger things, cuando sabes que la Fiscalía actúa sobre unos sí y sobre otros no, cuando ves que las sentencias dependen de quién está siendo juzgado, cuando descubres que según el artículo 14 de la Constitución “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” pero el artículo 56.3 asegura que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”, parece lógico que acabes sabiendo con antelación lo que va a suceder. Y es que el Estado español es un spoiler en sí mismo.

Siempre he dicho que soy independentista, sobre todo, por el papel de la supuesta izquierda española. La incoherencia del “me pilla lejos” de Errejón, de las “cajitas” de Echenique o de no querer investigar a Felipe González me llena de desconfianza. Y sí, es también esa incoherencia la que provoca descrédito en los líderes independentistas. Por supuesto. Porque si han dejado de ser independentistas, que lo digan antes de las elecciones. Verdad, coherencia, sensatez, inteligencia… valores que se tienen en cuenta en el mundo laboral y que, por arte de magia, desaparecen en la política.

Quizás debamos aprender a ser incoherentes de alguna manera o quizás debamos ser más exigentes con nuestra coherencia. No lo sé. Yo sigo prefiriendo comprobar que los bolígrafos se me caen si los suelto, que los globos de helio ascienden y que los calcetines me desaparecen en la lavadora. Pero de eso hablaremos otro día.

Prometo fer-te riure si em segueixes a les xarxes socials:

logotw Twitter

https://twitter.com/blogsocietat

1024px-Instagram_logo_2016 Instagram

https://www.instagram.com/ribes.a/

UnknownFacebook

https://www.facebook.com/blogsocietat/

youtube

https://www.youtube.com/user/ipsics4

Compra el meu llibre:

poster