Convénceme de que deje de ser independentista @AlmirBlasDeLezo

otro idiota

Estimado, o no, Gonzalo Bern… (uy… qué largo):

Sé que soy un tipo raro. Me consta. Deseo vivir en un Estado que me trate bien, que proteja mi cultura, que dé oportunidades a las empresas catalanas sin decretos que fomenten el traslado de sedes sociales, que promocione internacionalmente los productos que se fabrican aquí y no cierre oficinas de la Generalitat en el extranjero que permiten precisamente eso, que no expolie fiscalmente a mi comunidad, que quiera saber qué opino sobre todo tipo de temas y que me ponga urnas para hacerlo, que no envíe a miles de policías dispuestos a ejercer violencia sobre población indefensa, que respete las leyes que se votan en el Parlamento catalán, que no persiga la libertad de expresión, que no tenga una prensa leal al poder dispuesta a dar voz al “a por ellos” y ser acrítica con las injusticias, con un sistema judicial que no sea cuestionado en el extranjero por altas instancias internacionales, que no permita la tortura animal por parte de incultos con afición por los trajes raros, que no convierta los derechos laborales en papel mojado y que persiga la corrupción de todas las administraciones (no sólo la de las disidentes al régimen). Un Estado en el que se hable mucho más de modelos sociales que de tamaños de banderas, que no judicialice la política, que respete las naciones que lo conforman y que no vea con recelo su plurilingüismo. Pues bien, eso no lo tengo en España. Tengo 52 años de experiencia como catalán dentro de este Estado y no percibo nada que me ilusione en tanto ciudadano del Reino de España. Me ilusiona viajar, ir a conciertos, mi trabajo de profesor, escribir, visitar museos, los audiovisuales… pero tener un DNI español no me ilusiona especialmente. Más que nada porque la posibilidad de tener uno que le diga al mundo que soy ciudadano catalán, sí que me ilusiona. Hay gente a la que le ilusiona ver cómo Joaquín Sabina canta con mucosidad en la garganta y supongo que habrá que respetarlo. Hay gente a la que le ilusiona comprarse libros de Pérez-Reverte pensando que es Neruda y también supongo que se debe respetar. Pues a mí me ilusiona tener la nacionalidad catalana. Y se debe respetar.

¿Sabes qué pasa? Como catalán, mi voto ha sido lanzado a la papelera varias veces en los últimos años, se ha perseguido a los líderes a los que he votado por delitos que no existen en el extranjero, se ha encerrado a activistas sociales por subirse a un coche, hay diputados en el Parlamento europeo a los que no se respetaría su inmunidad en territorio español, decenas de artículos de prensa extranjera han realizado feroces críticas a ese Estado que maltrata a la que dice que es su población, a ese Estado con demasiada televisión basura, demasiada prensa basura, demasiado fascismo con poder, demasiada arrogancia, demasiadas heridas abiertas, excesivo, histriónico, endogámico, demasiado encantado de haberse conocido y con síndrome de estrés postcolonial (que celebra lanzando a paracaidistas contra farolas).

Por eso, estaría bien que nos explicases en qué nos puede beneficiar a los catalanes continuar en España. ¿Cómo ves a Catalunya de aquí 10 años si todo continúa igual? ¿Qué esperanzas me das? ¿Qué ilusión? Convénceme. No me siento español. Jamás me sentiré español. Pero, inténtalo. Convénceme. Explícame tú, que has escrito un tuit que si fuese líquido desatascaría cañerías, que ser administrativamente español me conviene (sentimentalmente jamás lo conseguirás). Pero hazlo de manera positiva. Genera ilusión. Sé que la ilusión es intangible y que, por lo tanto, resulta difícil de ver y de cuantificar. Pero, ilusióname. Muéstrame cómo crees que será España dentro de diez años y en qué medida, como catalán, eso me va a beneficiar. ¿Te sientes capaz de hacerlo? Adelante. Soy todo oídos. He dicho oídos. No odios. De esos recibo cada día. Espero que tú no seas de esos tipos con cara de defecar ácido sulfúrico y que nos hagas un manifiesto sugerente, atractivo y convincente que se llame “Catalán, quédate en España porque te lo pasarás muy bien, te trataremos fenomenal y los únicos tanques que enviaremos serán de cerveza”. Imagínate por un momento que dudo sobre si ser independentista o no. Adelante: CONVÉNCEME. Sin insultar, gritar o amenazar. Todas las empresas que funcionan tienen planes estratégicos. ¿Cuál es el de España? No lo conozco. Sólo conozco persecuciones judiciales, prohibiciones, acoso mediático, catalanofobia… Quizás hay un plan de futuro que no habéis explicado y quizás ese plan me guste. Pero no sé cuál es. Es como el rey. No sé cuál es su trabajo. ¿Qué hace en su jornada? Quizás le pagamos poco. No lo sé. En todo caso, apliquemos al tema un poco de psicología inversa: CONVÉNCEME DE QUE DEJE DE SER INDEPENDENTISTA.

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