B.O.B.O.

tooontoEstimado, o no:

Durante estos años de navegación por las procelosas aguas de las redes sociales, plagadas de medusas y otros animales sin cerebro, me han llamado de todo. El museo de insultos que podría inaugurar es casi tan grande como mis ganas de que la administrativa identidad de español me abandone para siempre. Pero no estoy aquí para explicarte mi relación con los invertebrados acéfalos porque los defensores de la unidad de España a cualquier precio soléis tener la tentación de llamarme victimista cuando se trata de denunciar la falta de inteligencia, ética, educación o habilidades sociales de quienes vomitan diariamente sus carencias en forma de tuit. Estoy aquí para reírme. He venido a la vida a disfrutar. Y aunque es cierto que mis placeres intelectuales los suelo vincular a la creatividad y al ingenio de otras personas, a veces me dejo llevar por la tentación de abrazarme a la hilaridad que me provocan ciertos tuits.

Yo no sé si sueles leer lo que escribes. Permíteme que te aconseje que lo hagas. Aunque a todos se nos pueden colar errores ortográficos o tipográficos, lo cierto es que es bueno efectuar una lectura de aquello que hemos intentado afirmar para evitar situaciones embarazosas. Y es que sucede que, en ocasiones, aquello que intentamos decir y lo que realmente decimos, son conceptos que están separados por un desierto tan árido como la capacidad de seducción de algunos españoles.

Vayamos por partes, como suele decirse en las películas porno.

En un ejercicio de introspección psicológica, más propio de unas memorias que de un tuit, me dices:

Soy un humilde ciudadano.

No me creo superior.

No me creo por encima de la ley.

No escribo libros victimistas.

Un español de Cataluña, nada más.

Como usted pero sin libro.

A lo que yo te respondo: tienes razón en que soy como tú pero, eso sí, CON libro. Ciertamente, no me creo superior, no me creo por encima de la ley (aunque estoy dispuesto a luchar para cambiar leyes injustas) y no escribo libros victimistas. En lo único que discrepo, en cuanto a lo que afirma tu texto, es que yo no soy español en Catalunya. Soy catalán en Catalunya. Ser español es algo en lo que uno debe autoafirmarse. Estoy español, en todo caso. Ser es algo muy complejo que engloba toda una vida de elecciones personales y resultados del azar. Volcar la responsabilidad del ser en un documento administrativo de plástico como es un DNI, parece ingenuo. Estar, en cambio, es una situación temporal que puede cambiar en cualquier momento. Por cierto, el hecho de que te consideres español en Catalunya explica muchas cosas. Los colonizadores del siglo XVI debieron sentir lo mismo en América.

En todo caso, me despido con la constatación de que es el menosprecio más extraño que me han hecho en mi vida. Es como si yo, cabreado, le dijera a Messi: soy un humilde ciudadano. No me creo superior. No me creo por encima de la ley. No escribo libros victimistas. Como usted pero sin cuatro Champions, diez ligas, una medalla de oro olímpica, seis copas del rey, tres supercopas de Europa, ocho supercopas de España, tres mundiales de clubes, seis balones de oro y seis botas de oro. ¿A que Messi se reiría de mí? Es lo que yo hago ahora con tu tuit. 

P.D. En tu perfil de Twitter añades un V.E.R.D.E. que significa Viva El Rey De España. Si esta especie de acrónimo se extiende al viejo emérito, debo advertirte de la ironía que podría suponer. Eso sí, permíteme que este artículo tenga el título de B.O.B.O. Son las iniciales de Buscamos Otros Belicosos Orcos. Es un grupo de amigos a los que nos gusta compartir unas risas con Tolkien.

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