No soy tuyo

imbécil

Estimado, o no:

No soy tuyo. No soy tu esclavo sexual, ni tu coche, ni tu nevera, ni tu microondas, ni siquiera el asistente de voz con el que compartes gin tonics a falta de compañía humana. No soy tu satisfyer masculino, ni tu colección de fascículos “Aviones de guerra”, ni el gorro mejicano que compraste en Cancún pensando que era arte azteca, aunque se fabricase en China. No soy tus zapatos, aunque sí la piedra; no soy los sueños que tuviste que cambiar por la amnesia de quien no aspira a nada, ni el imperio que dejó de existir en aquel 1898. No soy el eco de lo que dicen tus politicuchos, ni una pancarta con faltas de ortografía. No soy el cubo en el que depositar tus residuos. No soy el chivo expiatorio de vete a saber qué pecados colectivos. No soy la cura a tus males como sociedad, ni la trampa escrita en tu mano. No soy aquello que te dijeron los que nada tenían que decir. No soy tu bandera de cinco euros, ni el himno sin letra. No soy un DNI de plástico, preparado para ser reciclado y transformado en pendientes baratos. No soy quien en su momento te debió aconsejar que estudiaras. No soy el reflejo de tus fracasos, ni el público de tus éxitos (alguno habrá aunque sólo sea caminar).

No soy tuyo. Nunca lo he sido y nunca lo seré. Porque las credenciales de posesión acabaron cuando a Luis XVI y María Antonieta se les pasó el dolor de cabeza. Nadie es de nadie en este mundo de anticiclones y borrascas. Nadie pertenece a nadie, bajo ninguna excusa. Catalunya no pertenece a España. Olvídalo. Ni continente, ni contenido. Cómprate un trozo de tierra en el país de nunca jamás, donde van los niños que no quieren crecer; o una isla en un rincón de algún mar por explorar, o un planeta en el que discutir pertenencias con extraterrestres verdes de ojos huevones si tanta necesidad tienes de colonizar. O hazte una colonoscopia, que también empieza por colon. Pero nunca, jamás, en esta vida de miserias intelectuales o en otra aún por descubrir, tengas la tentación de decir que te pertenezco por ser catalán. No soy tuyo.