Catalanofobia estructural

juan

Estimado, o no, Juan:

A mí de la arquitectura mental de los muy españoles y mucho españoles hay conclusiones que me cuesta entender. Debe ser porque me hago mayor y de los procesos mentales infantiloides me empiezo a alejar poco a poco. Os pasáis la vida diciendo que los catalanes somos españoles, que si mira tu DNI, que si siempre serás español, que si eres español y te jodes, que si pongo banderitas en mi perfil de Twitter porque España es una Disneylandia con callos a la madrileña… Yo admito que cuando uno carece de cierta vida interior y lo único que ha visto en su estancia en el planeta es el campanario de su pueblo, puede llegar a pensar que el campanario de su pueblo es lo más de lo más y aún mucho más. De hecho, he acabado por aceptar la desilusión de algunos cuando descubrieron que Instagram no es un servicio rápido de farlopa a domicilio. Pero si los catalanes tenemos que ser muy españoles y mucho españoles para que estéis contentos y experimentéis orgasmos rojigualdas, ¿significa que la cultura y las tradiciones catalanas no son españolas y debemos renunciar a ellas? Ya sé que lo más español que encontráis en los catalanes es nuestro dinero y que supuestamente queréis que pertenezcamos a vuestra Disneylandia con callos a la madrileña a causa de nuestro natural encanto y simpatía pero… no sé… podríais disimular un poco más.

El catalán os pone de mala hostia, nuestras manifestaciones os ponen de mala hostia, los lazos amarillos os ponen de mala hostia y ahora resulta que la sardana también os pone de mala hostia. ¡Un poquito de por favor!, que decía aquél. No sé… pasead, haced deporte, más sexo terapéutico… Tanta catalanofobia en vena no puede ser buena. ¿No pasa nada interesante allá en Águilas, Murcia, tu pueblo natal? Ya sé que no tenéis el Primavera Sound, ni el Sónar, ni 19 millones de turistas al año como en Catalunya. Sé también que por Águilas no suelen pasar las mejores estrellas internacionales del rock pero tenéis la Bendición de los animales, el Baile de pujas a cargo de las cuadrillas de la Cuesta de Gos y Marina de Cope, el Concurso de Migas y la Reunión de “Musonas” y acompañantes que quieran asistir ataviadas con trajes de esparto (espero que la ropa interior no sea de esparto). ¿Fastidia que alguien menosprecie tus tradiciones y tu cultura? Pues claro que fastidia. Y fastidia no poder entender vuestro concepto de España porque, si en vuestra cosmogonía patriótico-rojigualda, Catalunya es España, ¿por qué no lo es su cultura? Quizás es porque el nacionalismo español se abraza a UNA determinada cultura, a UN pensamiento monolítico, a UNA concepción de lo que español y de lo que no es español. Quizás es porque os han metido en el coco que lo español es flamenco, toros, sangría, y alguna que otra cosa más, y que lo del nordeste hay que eliminarlo. Quizás es porque habéis interiorizado tanto el menosprecio y el ninguneo a lo catalán que ya no podéis parar, ya vais cuesta abajo como uno de esos descerebrados del Jackass que se tiraban por una pendiente en un carrito de la compra. Estamos asistiendo ya a la presencia de yonquis de la catalanofobia, de individuos que dedican su tiempo a demonizar todo lo que somos los catalanes. No nos soportáis pero nos obligáis a estar dentro, nos cogéis del cuello y nos decís: “no amiguito, de aquí no te largas. No protestes, cállate, baja la mirada. Porque mientras lo hagas, yo me sentiré el puto amo del universo humillándote y riéndome de todo aquello que te haga sentir catalán. Porque sí. Porque gano muchos seguidores con ello. Viva la catalanofobia y el odio”.

En fin, Juan, me parecen estupendas todas las tradiciones de Águilas, Murcia, porque pertenecen a sus habitantes, a sus padres, a sus abuelos, a todos aquellos que les precedieron. Como la sardana y como otras tantas tradiciones pertenecen a los catalanes y a aquellos que quieran disfrutarlas. No, Juan, así es imposible que podamos sentirnos españoles. Imposible. Nos habéis echado a patadas, metafóricas y literales. Nunca, absolutamente nunca, me impondréis unos sentimientos, ni una identidad. Nunca. Así no. Es más, creo que España tiene recursos y encantos mucho más ricos y maravillosos que el desprecio para que podamos sentir que estamos en condiciones de compartir un proyecto común.

Por cierto, si emplearas sólo un poquito la inteligencia que se supone que tienes, llegarías a la conclusión de que la sardana es un patrimonio cultural común de TODOS los catalanes, no sólo de los independentistas. ¡Ay, la puñetera idea de que si no eres español, no eres nada! ¿Y después los supremacistas somos nosotros? En fin… muy poco que ofrecer. Muy poco.

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