Gusiluces cabreados

Veo a muchos salvapatrias últimamente. Para ser honesto, no sólo en España. Hay una corriente generalizada de individuos que parecen sentirse en medio de una especie de misión, como si hubiesen venido de Krypton con superpoderes para salvar a su país de las garras de… de las garras de… de las garras de los otros, sean quienes sean estos “otros”. Porque el problema se reduce, como en una película de Amenábar, a “los otros”. Los otros, los que no opinan como “nosotros”: los que vienen de fuera, los homosexuales, las mujeres que piden los mismos derechos que los hombres, los que tenemos que borrar del marco colectivo “por cojones y olé” porque son indepes o porque lo digo yo, hombre ya, que tengo una misión, no me molestes…

Hay tantos iluminados por las calles, que vivimos en una Navidad permanente. Desprenden tanta energía lumínica que para mirarles necesitas gafas de sol. Son Gusiluces cabreados.

Quieren salvar la patria que, según ellos, está en peligro por culpa de los librepensadores, de los progresistas, de aquellos que quieren una sociedad del siglo XXI para el siglo XXI. Y para demostrarte lo modernos que son los Gusiluces, siguen recordando a un tipo que murió hoy hace 43 años. Les das un carajillo y no tardan en hablarte de la patria, de la sangre, de fusilamientos… son tan cariñosos que los podrías confundir con Gremlins (antes de irse de mariscada después de medianoche, claro está).

Quizás estoy equivocado pero si uno realmente cree que debe contribuir a la mejora de la sociedad (palabra que no utilizan nunca porque prefieren hablar de patria), lo primero que debe hacer es crecer intelectualmente. Lo digo porque hay Gusiluces que dan la impresión de que suspendieron hasta el patio y que, al mismo tiempo, se llenan la boca diciendo que se deben acabar con las subvenciones a la cultura. ¡Viva el libre mercado y biba el bino! Repito, quizás estoy equivocado, pero creo que es mejor llenar el país de ingenieras, médicos, abogadas, mecánicos, albañiles o escritoras que de toreros, por muy machos hispánicos que sean. Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia o Alemania tienen ingenieras, médicos, abogadas, mecánicos, albañiles o escritoras y les va muy bien sin señores que para matar animales se visten a la moda… del siglo XVII.

Yo creo que hay que aprovechar la energía de los Gusiluces. Promovamos un Impuesto del Patriotismo. ¿No quieren salvar la patria? ¿No son tan y tan patriotas? Que lo demuestren. Pongamos un impuesto a las banderas españolas. Que cada bandera valga 50.000 euros, 100.000 euros. Y ahora va y la pones en el balcón. Que todo el mundo vea lo patriota que eres y cómo contribuyes a las arcas del Estado. Hola, Rivera y Casado, ¿os animáis a incluir esta propuesta en vuestros programas? El Impuesto del Patriotismo, no lo olvidéis.

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