Cuando crees que has comprado Catalunya en un IKEA

teo, teo

Estimado, o no:

A veces Twitter es un diván de psiquiatra. En posición decúbito supino (me encanta esta expresión que parece el nombre de un personaje Manga), las personas sujetan el móvil en la cama y aflora el subconsciente como si se tratase de una sesión de hipnosis. Twitter es Freud con corazones rojos y adultos desorientados. Pues bien, creo que se te ha caído un poco de subconsciente al suelo y deberías traer una fregona porque se te está poniendo perdido tu discurso de “catalanes, os quiero mucho, como la trucha al trucho”.

Si no os sentís cómodos en España lo mejor que podéis hacer es imitar a Pugidemont (sic) y marcharos”. Como frase lanzada a alguien a la que se supone que quieres a tu lado es mejor “te huelen los pies a Hobbit” o “roncas más que un oso yonqui”. Y es que tienes una manera muy extraña de promover sociedades inclusivas. Es como si te invitan a una cena de Navidad de empresa y dices: “yo y sólo yo elegiré quién va a la cena, yo y sólo yo decidiré quién tiene el privilegio de sentarse a mi lado, yo y sólo yo tendré el poder de conceder la palabra a los comensales y yo y sólo yo decidiré quién paga la cena que, por supuesto, no seré yo. Soy yoísta pero no gilipollas”.

Quizás erro en mi concepción de lo que es un político pero persisto en mi utopía de pensar que un político es una persona que:

A) está preparada académica y profesionalmente,

B) posee cierta sensibilidad social,

C) promueve la paz y la justicia social,

D) desempeña su cargo con la idea de contribuir a una sociedad basada en el respeto, en la convivencia y en la paz social,

E) el único dinero negro que acepta es una moneda de chocolate y, lo que es más importante,

G) se da cuenta de que me he saltado el punto F para llegar antes el punto G (que siempre es importante).

Lo sé, es una utopía. Lo de soñar con este tipo de políticos, me refiero. Lo del punto G… con práctica es posible.

Pero tu mejor frase es “Cataluña forma parte de la tierra que todos los españoles sentimos como nuestra”. Tierra. Piedras, arena, montañas, valles, pipí canes… Tierra. Tierra sobre la que viven personas. Personas que si no opinan como tú, se han de ir. Porque tú sientes que es TU TIERRA. Tus piedras, tu arena, tus montañas, tus valles, tus pipí canes… TUS. Te pertenecen. Es una tierra que TE PERTENECE. La viste en el IKEA y dijiste: “esto me iría bien como jardín de España”. Te pertenece porque quizás sientes que ganaste alguna guerra. ¿Es eso? Créeme, con subconscientes así, que desbordan amor eterno a las piedras, la arena, las montañas, los valles y los pipí canes, cada día es más complicado no sentirse como un objeto siendo catalán. Cuando te hacen sentir que tu voz no vale, que sobras, que te pires, que molestas, es difícil devolver amor. A esa fuerza que experimento ante tuits como el tuyo, basada en la tercera ley de Newton (en su versión emocional), la llamo dignidad. Y es que, si un español A ejerce una acción catalanófoba sobre otro catalán B, éste realiza sobre A otra acción igual y de sentido contrario llamada dignidad.

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